Alberto Aguilar
Alberto Aguilar

Salazar enfoque proactivo y no reactivo al liderar CCE, desahogo de estatutos y CNA sigue adelante

MÁS ALLÁ DE que este domingo el CCE que preside Juan Pablo Castañón, difundió en un comunicado el apoyo de seis de sus siete miembros a favor de Carlos Salazar Lomelín, fíjese que al expediente de esa sucesión aún le sobra cuerda.

Y es que antes de que cerrara el pasado 30 de noviembre la fecha límite, además de Salazar se registraron otros tres aspirantes: Bosco de la Vega, mandamás del CNA, Manuel Herrera Vega, ex CONCAMIN y el potosino Luis Antonio Mahbub, ex CONCANACO.

En principio, todos los candidatos tenían el apoyo de sus organismos origen. Sin embargo esto se modificó la semana pasada frente al fuerte cabildeo que realizó el propio Salazar con todo el apoyo del CMN. También estaban ya con él ABM de Marcos Martínez y AMIS de Manuel Escobedo.

Al final, CONCAMIN, CONCANACO y COPARMEX también se sumaron, por lo que fue necesario que el CNA inscribiera, ya no sólo a su candidato que es Bosco de la Vega, sino también a Herrera Vega y a Mahbub, en una situación sin precedentes.

Obviamente en la base de muchos de los organismos hay molestia porque se estiman que no se realizaron consultas.

En el caso del CNA van a seguir con el sinaloense Bosco de la Vega hasta sus últimas consecuencias. Con ellos se sabe, Salazar nunca se presentó para platicar de sus planes.

Cale señalar que el CNA tampoco firmó el 6 de marzo el desplegado del CCE con algunos pronunciamientos contra AMLO. Quizá esto abrió distancia, porque el sector alimentario se mantiene en contacto permanente con el equipo del ahora nuevo gobierno.

Claro que esa posición quizá no se separe demasiado de la que tiene Salazar al ocupar el CCE, lo que es ya un hecho.

Sólo hay algunos tiempos que esperar. Primero un consejo nacional que se realizará el 18 de enero. Ahí quedará una terna y luego una reunión de comisión ejecutiva donde los siete miembros protocolizarán sus votos.

Salazar está convencido que su trayectoria y experiencia como ejecutivo es la adecuada en el CCE para el momento de la historia que se vive.

Se prepara para retomar el legado que dejó Castañón, a quien tocaron las elecciones, la negociación del T–MEC, el TPP, los sismos y el cambio de gobierno.

Con dicho soporte, y toda la capacidad de negociación que se requiere, Salazar expone desde su tierra Monterrey, que tiene tres objetivos: ser un promotor activo de los organismos privados, mantener a la IP unida y ser un generador de propuestas.

El punto es darle voz al millón 300 mil empresas que descuelgan de los siete organismos que integran el CCE con una posición propositiva y no reactiva.

El empresario que al salir de FEMSA formó un par de compañías propias –una fábrica de galletas y cereales y otra de bienes raíces– descansará en miembros de su familia para su manejo a fin de enfocarse en cuerpo y alma al nuevo reto.

La idea es impulsar una IP vigorosa que ayude a llevar a buen puerto muchos de los proyectos que busca impulsar el presidente Andrés Manuel López Obrador en beneficio del país.

Así que más allá de los tiempos estatutarios por salvar, Salazar, economista del TEC, pieza nodal del éxito de FEMSA y actual presidente de las Escuelas de Negocios del TEC, se reporta listo para asumir las riendas del CCE en 2019.

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CON GRANDES APRIETOS para sacar el expediente justo antes de terminar el sexenio de Enrique Peña Nieto, BANCOMEXT concluyó una operación crediticia con VivaAerobús de Roberto Alcántara Rojas, por mil 800 millones de pesos. Con estos recursos la aerolínea pudo, a su vez, cancelar un crédito sindicado con un grupo de bancos privados que lideró Actinver, de Héctor Madero, y que se suscribió en diciembre del 2016 por unos 2 mil millones de pesos a siete años. Dichos recursos sirvieron entonces para que el también dueño de IAMSA concretara la compra del 100 por ciento de VivaAerobús,  al quedarse con la participación de RyanAir. La operación con BANCOMEXT, que estaba a cargo de Francisco González, concluyó la semana pasada. Evidentemente con condiciones más favorables para el transportista.

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EN MATERIA DE infraestructura, una herencia que ya recibió Javier Jiménez Espriú, en SCT, es el Tren México–Toluca, obra puntal de EPN que vaya que se complicó. La intención de Gerardo Ruiz Esparza era tenerlo listo este año. Sin embargo, incluso se interpusieron derechos de vía que obligaron a suspender la construcción. Un juez ya ordenó el que se retome la obra. El mayor rezago está de Lerma–Santa Fe. Hay un túnel aún inconcluso. La puesta en marcha del tren en su totalidad aún está lejana. Se visualiza a finales del 2020 y con buena voluntad podría iniciarse un tramo, pero hacia el último trimestre del 2019. Así que desfase en serio.

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AUNQUE AÚN ES prematuro, parece que la respuesta a la oferta de recompra de bonos del NAIM (MEXCAT), que recién lanzó la SHCP de Carlos Urzúa por mil 800 millones de dólares, no fue la más entusiasta. Sucede que la propuesta trae un descuento vs el valor inicial proyectado. Cierto, se mejoró el nivel de mercado, pero aún así quizá no sería suficiente. Persiste el riesgo de las demandas y la posibilidad de que los “fondos buitres” aprovechen, lo que sería un dolor de cabeza. Ayer Moody’s de Alberto Jones se manifestó a la expectativa para mejorar la calificación de esos títulos, ya que el otro tramo dependerá de los ingresos futuros amarrados al AICM y a Santa Lucía que son mucho menos atractivos que los de Texcoco.


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