CLAUDIO MONTES DE OCA/NTRZACATECAS.COM
CLAUDIO MONTES DE OCA/NTRZACATECAS.COM

En el cerro de la comunicad Picones, Zacatecas, a lo lejos, se alcanza a ver un conjunto de construcciones, las más afortunadas son de tabicón con techo de lámina de fibra de vidrio, las otras: de cartón, pedazos de madera y retazos de lona.

El ladrido de un perro rompe el silencio que recubre el lugar, el correteo de algunas gallinas da movimiento a la pequeña colonia. Una niña sale a jugar con un desgastado carrito que desliza sobre las piedras de la empinada loma sin pavimentar.

Sin luz, sin agua, sin gas, sin Internet ni teléfono. Tan sólo unas baterías de automóvil sirven para encender los minúsculos focos LED con los que iluminan sus noches.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Zacatecas tiene un 49 por ciento de personas en situación de pobreza, un 45.5 en pobreza moderada y un 3.5 en pobreza extrema, los habitantes del cerro ubicado en Picones, forma parte de esta última estadística.

De manera reciente, Cristina Sarahí Contreras Martínez, encargada del programa de Nutrición de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), afirmó que se estima que cerca de 50 por ciento de la población de Zacatecas padece desnutrición, por lo que este problema es grave en el estado.

 

Necesidad

Para Edith y José Ángel la vida no es fácil, se dedican a la venta de nieve en ranchos y comunidades cercanas a la suya. Pasan los días entre el trabajo, las tareas del hogar y trasladarse a la ciudad, entre el ir y venir cotidiano que la necesidad los obliga a realizar.

El problema más grave, según comentan, es la falta de agua, desde las campañas se les prometió que pasaría una pipa dos veces por mes a proveerles. Sin embargo, sólo va una vez e, incluso, otras veces tarda el servicio hasta mes y medio.

Entre la ropa colgada de los tendederos que se extienden por los patios, sale la señora Graciela, se acerca a una fogata donde echan la basura y explica que, pese a la humareda que ocasiona, no tienen otra opción, el camión de la basura no pasa para ese lado de la ciudad.

“Allá abajo (señala al rancho más cercano) nos dicen las mugrosas del cerrito porque no tenemos agua, esa gente no entiende la necesidad por la que pasamos, estamos aquí por necesidad, no por gusto” reprochó Edith.

 

Inclemencias

El viento pega fuerte en esta parte de la capital, de inmediato se siente el frío penetrante que obliga a tratar de cubrirse con los brazos. Las láminas de los techos se levantan y las ventiscas entran a los rincones de las casas.

Escasos metros cuadrados resguardan familias de hasta cinco miembros que no tienen otro espacio para vivir, cuartos que son recámaras, cocinas, sala y hasta cuarto de lavado.

En estas condiciones está Alma, quien vive en una vivienda hecha con madera y retazos de lona que sus hermanos recogen de la basura, pues trabajan en el Servicio de Limpia y Recolección de Basura del Ayuntamiento de Guadalupe.

“Nos llegó el viento bien fuerte, estaba el frillazo a todo lo que daba. Tenía miedo de que se fuera a caer la casa, tuve que ir con mi mamá (quien vive enfrente) del miedo que me daba que se me fuera a caer encima, y luego pues los niños […]” expresó con un semblante de tristeza y preocupación.

Todos los vecinos de este lugar sufren goteras en el lugar que debería resguárdalos de las inclemencias. Cada día de lluvia llega una nueva preocupación: que los pocos muebles que tienen se dañen, la ropa se enlame o que surjan hongos.

 

Promesas y decepciones

Los colonos expusieron que en constantes ocasiones solicitaron al Ayuntamiento de Zacatecas que se atiendan algunas necesidades, desde apoyos hasta los servicios más básicos, como agua, recolección de basura y electricidad.

Afirmaron que, durante la administración de Judit Guerrero, el entonces secretario de Desarrollo Social, Ariel Pargas Pineda, aseguró que habría una bolsa para la instalación de energía eléctrica, pero esto nunca sucedió.

“Nos trató mal, hasta nos dijo: ¿ustedes qué quieren aquí? Ese dinero (el que se invertiría para la colocación de energía) ya se perdió. Nos pedía que nosotros pusiéramos la calle para que el gobierno pusiera la luz, ¿usted cree que íbamos a tener ese dinero si no tenemos ni para comer?”, reprochó Graciela.

Posteriormente recibieron la visita del entonces candidato por Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Ulises Mejía Haro, hoy presidente municipal, quien prometió que daría pronta atención a las necesidades de estas personas.

“Nos prometió Ulises Mejía que nos iba a poner atención, nos prometió agua, nos prometió infinidad de cosas, pero ahora que ya es presidente no sabemos si lo va a hacer”.

 

Faltan a la escuela

Alma es madre joven, sus hijos están en edad escolar, deben caminar cerca de media hora para llegar a la escuela en la que “a veces nos dicen que no nos los quieren recibir porque llevan el uniforme sucio, o porque no se alcanzan a bañar, han tenido que faltar varias veces, y nos han dicho que si siguen faltando los van a dar de baja”

Además, cuando llueve, el arroyo que pasa por este lugar impide que la gente atreviese, pues no hay un puente por donde se pueda pasar, otro motivo más por el que los niños dejan de asistir a la escuela, en especial en temporada de precipitaciones.

“Aquí con los vecinos hay unos 10 niños, todos tienen que ir a la escuela, a veces se cierra el paso y tenemos que rodear por otra parte, eso nos toma como 2 horas, hora y media” dijo.

 

Día para la Erradicación de la Pobreza

Este año, se celebra el 70 aniversario de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 17 de octubre como el Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza. Es importante recordar el vínculo fundamental entre la extrema pobreza y los derechos humanos, y el hecho de que las personas que viven en situación de pobreza se ven afectadas de forma desproporcionada por numerosas violaciones de los derechos humanos.

Las familias que viven en el cerro de Picones viven en medio de la pobreza, obligadas a vivir al día y a dormir entre el frío y la humedad, en el olvido de las autoridades y el desprecio de la sociedad; sin embargo, estas personas, quienes nos abrieron las puertas a la intimidad de su vida diaria, son sólo una pequeña muestra de las muchas que viven en la misma situación a lo largo de nuestro territorio.


Nuestros lectores comentan

  1. no se hacen dos horas de camino de el cerro ese a picones , esa gente se reproduce como conejos ni el gobierno ni nadie tiene la culpa de que no puedan subsistir la culpa es solo de ellos , yo los conozco personalmente