FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

EL REY QUIERE SENTIRSE FIFÍ – Había una vez un Rey medio torpe, pero en el fondo (muy en el fondo) sentía que era buena onda. Esta es una de tantas historias

SEGUNDO ACTO. (El rey tiene reunión con los medios)

ESCENA II

 

-Rey: Me lleva la rechi… (Se oyen palabrotas en palacio y los maullidos de un gato).

-Guardia 1: ‘uta, esto ya se puso muy gacho. Camarón, tráete en chinga al Duque de Tarabilla.

-Guardia 2: Ipso facto.

(Llega el Duque de Tarabilla sudando y pregunta qué sucede).

-Guardia 1: Pos el panzón se volvió loco. Nomás para que se dé una idea: ¡le dio una patadota al gato real!

-Duque de Tarabilla: Ah cabrón ¿tanto así? Esto ya valió shit. Tendré que poner en marcha el Plan D. Pongan en chinga el disco de los Ángeles Azules que tanto le gusta. Voy por unos cuates y regreso.

(El Duque sale volando, mientras se escuchan los acordes del cuarto movimiento de la sinfonía “Cómo te voy a olvidar” en do menor. opus 45).

-Duque de Tarabilla: ¿Cómo está el rey más chipocludo de todos los reyes del mundo? ¿Qué dice el jefecito más guapo e inteligente del reino? Mire lo que le traigo.

-Rey: Te me sacas mucho a la chin… méndigo Duque de cuarta. No quiero ver a nadie. Traedme mi té de pasiflora con belladona.

-Duque de Tarabilla: Sereno moreno. Ya sé lo que le pasa y, acá su charro negro, le trae una sorpresota. ¡Viene a entrevistarlo la revista de la gente más popof del reino! Usted será la portada del número especial. Se hablará durante años de usted, de su natural porte de galán de telenovelas, de sus gustos, aficiones y le tomarán muchas fotos.

-Rey: ¿Me estás diciendo la verdad méndigo Duque? Mira que, si me engañas, ya conoces el castigo.

-Duque de Tarabilla: Nuncamente jefito. A ver señores, pueden iniciar la entrevista, ya está preparado el vestuario que usará el rey para el estudio fotográfico. No se olviden de traer su camisa Zegna verde chíngame la retina.

-Baronesa de Tahona: Reyecito vamos a empezar platicando sobre sus gustos, aficiones, pero sobre todo de la familia y de su gran amor por la prole. Mientras platicamos y degustamos algunos bocadillos, tomaremos diversas fotografías para adornar nuestra revista El Feudo Fifí.

(Transcurre todo el día en la entrevista y en las tomas fotográficas. El rey está muy contento).

-Guardia 1: Pinche Duque te las sabes de todas, todas. El panzón ahora es un manso corderito.

-Duque de Tarabilla: ¿Qué dices igualado? Hasta entre los gatos hay razas, te encierras en el calabozo tres días por mamón. Cúchila.

-Guardia 2: Bien hecho Duque. Ya no hay moral en estos tiempos.

-Rey: Gracias Duque, ahora sí a presumir que estoy en una revista del “corazón”. A poco nomás los amigos del emperador pueden salir en esas revistas gachupinas. Yo salgo más chingón y me veo más perrón. Que hagan muchas revistas para venderlas en todo el mundo. Que vean la calidad de la melcocha. Deja voy por una cheve.

-Baronesa de Tahona: Pues a ver qué podemos hacer Duque, milagros está cabrón ¿eh? Nos vamos a acabar todo el Photoshop del reino para ocultar la panzota.

-Duque de Tarabilla: Haga lo que pueda, pero recuerde que de eso depende nuestra paz y tranquilidad. Pase con el tesorero real por su lana. Salió carito el asunto, pero creo que vale la pena.

(Días después)…

-Rey: ¡Guardias! Tráiganme al Duque de Tarabilla encadenado. Hijo de su bomba. ¿Ya vieron dónde salí? En el TV Notas del reino: “El rey usa faja para disimular la panzota y se pone botox en las patas de gallo”. Qué poca… Tráiganme al médico real que me va a dar un vahído.

 

¡LA BUROCRACIA FIFÍ PAGA PARA SENTIRSE GENTE INN!


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