Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

El presidente ya les dijo que pueden repartirse el país con una simple modificación a la constitución, faltaba más. Mientras, la prole hurga en la basura pidiendo a dios encontrar algo para comer

 

 

 

REFIFÍ EN LA POLÍTICA

Ahhhh pero cuántas grillas, comentarios, elucubraciones, chismes y demás, se desataron con motivo del bodorrio de un tal César Yáñez Centeno (ex coordinador de Comunicación Social en el Gobierno del Distrito Federal en 2000, coordinador de comunicación de la campaña de AMLO en 2006, coordinador de comunicación de MORENA y vocero  de la campaña del hoy presidente electo en 2018 y personaje muy cercano al propio López Obrador), cuya principal nota es la de haber aparecido en la revista HOLA (una revista chafa, dedicada al culto de los valores burgueses, en su versión mexicana).

¿Porqué tanto pedo? Pues por tratarse de un miembro de un partido que pregona la austeridad republicana en la versión de San Francisco de Asís. Así es carnales. Si eres de MORENA y fiel seguidor del patriarca Andrés Manuel (suponen sus detractores), debes de vestir lo más jodido que puedas y todas tus pachangas deben de organizarse en la más completa precariedad (“Boda de Vecindad” en la voz de Don Chava Flores). Porque eso de casarse y organizar una boda que (algunos especulan) costó millones de varos ¡es un atentado a los valores de la prole!

En eso se la pasan ahora nuestros intelectuales y alguno que otro político advenedizo: tratando de descifrar el significado político-religioso-ontológico de la boda de un moreno (que rompió con los mandamientos de la ley de San Andrés) y que nos echó en cara nuestra jodidez (por cierto, jodidez, que no es culpa de César o Andrés Manuel). Yo personalmente no me doy por aludido y prefiero diferenciar la boda del moreno, de otras bodas que pasaron de largo al ojo crítico de nuestros intelectuales orgánicos. Personalmente siempre he desdeñado las llamadas “secciones de sociales” de muchos periódicos nacionales y locales. No dejo de recordar, haber leído hace muchos años en El Universal, la reseña de la boda de la hija de un prominente empresario mexicano. Los exóticos platillos que se sirvieron, los regalos exclusivos para la feliz pareja, la confección del traje de novia por el llamado “mejor modisto” del país, los planes para el viaje por Europa, las personalidades de la política (incluido el presidente de la república). ¡Qué belleza de boda! Pero ésas no se critican, porque el dinero de nuestra burguesía bananera es sagrado y se ha obtenido con el sudor de la frente de nuestro empresariado benefactor.

Cuestionar a la burguesía mexicana es pecado, porque sin ellos no habría empleos tan bien remunerados; no habría buena comida en la casa del obrero; no habría salud y educación de primer mundo. ¡Oh grandes capitalistas, prohombres que nos han dado valores, dios los siga iluminando! Ellos son intocables, nadie les puede recriminar nada. Ustedes pueden matar un elefante y servirlo al vino tinto. Pueden servir bocadillos de ballenato y perdiz, mientras hablan de negocios multimillonarios, además el presidente ya les dijo que pueden repartirse el país con una simple modificación a la constitución, faltaba más. Mientras, la prole hurga en la basura pidiendo a dios encontrar algo para comer.

Sí amigos, la doble moral existe en ambos lados: tanto de los que cuestionan como de los cuestionados. Algunos políticos se desgañitan, mientras olvidan como iniciaron su carrera: a través de acuerdos políticos, donde desplazaron a quienes tenían más méritos que ellos, más capacidad, más ética. El vocero de AMLO en la patinada de su vida, reproduciendo en revistas del “corazón”, eventos de una frivolidad que insultan la inteligencia. Y no, don Andrés, discúlpeme usted, pero decir que “pos yo sólo fui invitado” no lo exonera del resbalón. Sencillamente NO DEBIÓ ASISTIR A ESE SHOW.

Pero no se espanten mis cuates, algunos no vamos a perder el tiempo en andar sacándole jugo al patinón, estamos dedicados a elaborar propuestas para presentarlas al próximo presidente de la República. Mientras llega ese momento, disfruten las ricas viandas que les ofreció la revista (de origen español) del “corazón”, y exprímanla durante los próximos seis años.

¡SI NO SALES EN GENTE INN NO ERES FIFÍ!

 

 

 


Los comentarios están cerrados.