Ayer medio mundo se dio cita en el aeropuerto para recibir al presidente electo, y todos dieron cuenta de cómo partieron plaza Andrés Manuel López Obrador… y Ricardo Monreal. Luego fueron testigos de que se fueron a desayunar gorditas AMLO… y Monreal. Y luego a las actividades formales, pues ambos dos.

¡Ah!, y a la hora de la entrada al Palacio de Gobierno, con valla cerrada y toda la cosa, pues partiendo plaza (de Armas, cierto) llegaron ¿quién cree? Exacto, AMLO y Monreal. Y en las reuniones, y en el mitin, y en todo lo demás… AMLO y Monreal. Y el góber Tello, feliz y contento de recibir y pasearse y platicar con AMLO… y con Monreal. ¿Alguna pregunta?

AMBIGÚ FIFÍ

Lo que sacó de onda un tanto a los que anduvieron siguiendo los pasos del preciso electo por la capital zacatecana, fue que en su reunión en Palacio de Gobierno con el góber Tello se dispuso una bonita mesa de canapés, para un selecto ambigú con unos cuantos elegidos por el dedo divino

Les pusieron bebidas frías y calientes, y una bonita selección de bocadillos para el exigente paladar de los poquitos convidados. Poquitos, porque la cosa es austera y republicana. Incluso corrió el rumor de que quien anduvo repartiendo los tupper para los canapés, fue el licenciado Salas. No quería que se quedara nada y le fuera a dejar olores en el edificio. Fuchi.

QUE NO SE HAGA

Por cierto que, ya encarrerado el preciso electo López Obrador, aprovechó el mini-mitin que le orquestaron en la Plazuela Miguel Auza para, de pasadita, ¡corregirle la plana a su propia delegada/coordinadora plenipotenciaria de programas sociales, a la postre también diputada local morenaza, Vero Díaz Robles!

Y es que aunque apenas unos días antes Vero anunciaba que sus morenazos seguidores se encargarían de los censos y de discriminar quién sí y quién no necesitaba los apoyos, ahora don AMLO dijo públicamente algo así como que “los apoyos son para todos, no para la gente de un partido político”. ¿Oístes, Verito?

TERNURITA, POBRE

Pero el que generó cualquier clase y cantidad de simpatías (más por conmiseración y pena ajena que por otra cosa), fue nada menos que el mismísimo José Luis El Oso Medina Lizalde, quien desde su feis dejó constancia de que ¡no pudo ni siquiera saludar al preciso electo, su gurú, pastor y guía, objeto de sus desvelos y de sus mejores esfuerzos electorales!

Y dijo: “No me fue posible saludarlo al paso de la valla, pero #AMLO sabe que aquí están los de siempre, los que lo acompañaron en su travesía por el desierto.” Puritito corazón, dicen los chismosos tiernos. Según otros, más malpensados, aseguran que no pudo saludarlo porque iba muy ocupado y entretenido… por Ricardo Monreal. ¡Ups!


Nuestros lectores comentan

  1. Pese a lo que dice Obrador que habrá honestidad y honestidad será solo por el porque los diputados ya comienzan a cobrar sus cuotas por bajar recursos para las comunidades y las colonias.. más de lo mismo..

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