+Pedro de León Mojarro
+Pedro de León Mojarro

Al día de hoy, es todavía imposible medir verdaderamente los resultados de lo acontecido el 2 de octubre del 68. Sin embargo, es evidente que es movimiento abrió las puertas al México de hoy

 

Ayer se conmemoraron 50 años del movimiento terminado en masacre, el 2 de octubre en 1968.

Ojalá que nunca más se vuelva a repetir un hecho de tal magnitud, en el que el autoritarismo del Estado atropelló y violó flagrantemente las libertades y derechos civiles de cientos de  jóvenes limpios, sanos y con un solo ideal: el de la libertad.

Sin ánimos de especular más de lo que ya se ha hecho a lo largo de 50 años; lo cierto es que la masacre estudiantil fue pensada, decidida y operada por el gobierno. La prueba más fehaciente fue el silencio de la mayoría de los medios de comunicación.

Y al rendir homenaje a los caídos en el 68, por que su sacrificio no fue en vano, también vale reconocer la visión y la valentía de nuestro premio nobel Octavio Paz, que, estando de embajador en la India, renunció expresando una fuerte crítica al hecho que a la postre indudablemente se convirtió en parte aguas.

El 68 no fue exclusivo de México, movimientos similares se dieron en otras latitudes del globo: el mayo francés, la primavera de Praga, la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, la guerra de Vietnam, el asesinato del Che Guevara, los asesinatos de Robert Kennedy y Martín Luther King, entre otros.

Al día de hoy, es todavía imposible medir verdaderamente los resultados de lo acontecido el 2 de octubre del 68. Sin embargo, es evidente que es movimiento abrió las puertas al México de hoy y al gobierno que en 57 días encabezará Andrés Manuel López Obrador.

La democratización de las universidades, los movimientos sindicales independientes, las luchas campesinas en varias partes del país, fueron el preámbulo al frente Democrático Nacional que encabezó Cuauhtémoc Cárdenas, en las elecciones de 1988; movimiento que exigía mayor libertad y espacios en los lugares de decisión y que resultó en la escisión de un grupo encabezado por Cárdenas y Muñoz Ledo, dentro del entonces partido en el poder.

 

El segundo hecho fue la pérdida de la mayoría del partido hegemónico en la Cámara de Diputados, en 1997, en el que por primera vez, el poder Legislativo tuvo la posibilidad de verdaderamente discutir abiertamente las decisiones de gobierno por fuera de la línea oficial.

Tercero: el 2000, año en que después de más de siete décadas, el PRI perdió las elecciones, “la dictadura perfecta llegó a su fin”, según expresó Enrique Krauze.

El cuarto hecho es el de la actualidad, el de la Cuarta Transformación, que inició el 1º de julio de este año con una votación abrumadora a favor de la lucha progresista que encabeza el ahora presidente electo López Obrador, él mismo lo dijo: “lo alcanzado en los últimos tiempos se lo debemos a muchos mexicanos de todas las regiones, culturas y clases sociales del país. Nunca olvidaremos a los dirigentes sociales, campesinos, obreros, indígenas, amigas, amigos, gente sencilla y buena que empezó la lucha y se nos adelantó, mujeres y hombres que fallecieron deseando ver este momento”.

El 68, incuestionablemente fue el despertar de una conciencia ciudadana, exigente y participativa, que dio como resultado las instituciones y la competencia electoral que ahora existe en el país.

Nunca más el atropello de la ciudadanía, nunca más un 68, un jueves de corpus, un Acteal, un Ayotzinapa, todo lo contrario, muchos más días como el del pasado 1º de julio, unidad nacional y participación civilizada. Esa será la mejor manera de honrar a los mártires del 68.

 

*Presidente de Unidos Podemos A.C. ZACATECAS

Correo: pedro_deleonm@hotmail.com

Facebook: Pedro de León Mojarro

Twitter: @Pdeleonm

Sitio Web: www.pedrodeleon.mx

 


Los comentarios están cerrados.