JOSÉ ENCISO CONTRERAS*
JOSÉ ENCISO CONTRERAS*

 

Este texto contiene fragmentos del libro Víctor Rosales, nueva historia de un patriota, de José Enciso Contreras, publicado por el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Zacatecas en 2010.

 

 

Datos biográficos, a la luz de los archivos de Zacatecas

Víctor Rosales nació en torno a 1774 en un pequeño y ahora prácticamente desaparecido real de minas denominado el Monte Grande1 –actualmente incluido, casi borrado del mapa, en la jurisdicción del municipio de Genaro Codina, antes San José de la Isla, Zacatecas–, que tuvo relativo periodo de auge durante el siglo XVIII. Dadas las precarias condiciones de vida en aquel pequeño mineral, la familia Rosales, avecindada temporalmente allí, procuró enviar a sus hijos desde edad temprana a la ciudad de Zacatecas, de donde era originaria, en busca de mejores aunque modestos horizontes. Fue así que Juan Rosales, hermano mayor de Víctor, había sido encargado a los 10 años, a un prominente tendero local, don Pedro Celis de Torices, para que, viviendo en su casa, ayudara a atender su céntrica tienda. Juanito apenas alcanzaba el mostrador del establecimiento cuando llegó a la plaza, pero ya trataba con los clientes. José Anastasio y José Manuel, mayores que Víctor, pero menores que Juan, probablemente se encontraban viviendo en Zacatecas también desde muy jovencitos. Al parecer, Víctor llegó del Monte Grande a la ciudad cuando le tocó su turno, siendo aún adolescente2, y fue desde entonces que permaneció bajo la tutela de su hermano mayor Juan.

Proveniente de familia de escasos ingresos, Víctor probablemente estuvo poco tiempo en la tienda de Celis, y se vio obligado a laborar, como cientos de vecinos, en la mina Quebradilla, desempeñándose como colero. De cualquier manera, las vidas de ambos hermanos siempre fueron paralelas hasta el final, si bien cada cual emprendió oficios diferentes. Juan se volvió comerciante, seguramente siguiendo el modelo de don Pedro, y Víctor tuvo que darse el tiempo suficiente para aprender el oficio de panadear. Esto no impidió que andando el tiempo uno y otro coincidieran en algunas empresas mercantiles o mineras.

Elías Amador a su tiempo ya se había topado con datos documentales que ubicaban a Rosales en Zacatecas en 1801, dedicado a actividades mercantiles, pues hacia ese año se encargaba de la venta de harina y maíz en el pueblo de Huejúcar, productos provenientes del pago del diezmo3. No debe extrañarnos el giro escogido por nuestro personaje, pues la demanda y el consumo de ambos granos en Zacatecas, pero particularmente el del trigo –materia prima para la manufactura del pan–, era bastante alto, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XVII en adelante, circunstancia que se ha asociado a los hábitos alimenticios de la ciudad, más proclives a la dieta española que a la indígena4. Y de comprar y vender trigo, sólo había un paso para involucrarse en la panadería.

Por su parte, Juan se convirtió en el protector de Víctor y después también lo fue de su hermano, José Anastasio, a quien tuvo viviendo en su casa, con todo y su mujer, aunque ello le acarreara problemas con su propia esposa, doña Josefa Timotea Gómez del Valle5.

Sabemos, con base en las fuentes documentales consultadas, que hacia 1793, cuando Víctor rondaba los 19 o 20 años, seguía viviendo en Zacatecas y declaraba, ante el cura párroco y vicario, ser comerciante, y que aunque nacido en la feligresía del Monte Grande, había sido criado en Zacatecas6, así como que él había estado y estaba hasta ese momento bajo el directo cuidado y atención de su hermano Juan, el que a su vez, para esa fecha –en que iniciaba los trámites de su matrimonio con doña Timotea–, declaró tener 27 años y haber nacido en Zacatecas, de donde seguía siendo vecino. Por cierto, los futuros insurgentes eran hijos de don José Marcelino Rosales, difunto a la sazón, y de la criolla doña Juana Eligia Ramos, quienes por su parte casaron en Zacatecas, en mayo de 17617.

 

  • ●●

Nada parece indicar que Víctor o alguno de sus hermanos hubieran tenido la oportunidad de realizar estudios en la capital de la Nueva España, sobre todo teniendo en cuenta la temprana orfandad paterna en que había quedado la familia. Adicionalmente, con la viudez de doña Eligia Ramos y la prole que no podía mantener adecuadamente, tenemos que la posibilidad de los tan llevados y traídos estudios juveniles de Víctor se reduce aún más. Otro factor a considerar es la edad de nuestro panadero, quien en 1800 tendría 26 años, algo mayorcito para ser estudiante según los estándares de la época.

 

Panaderías, plazas y panaderos

Pero bueno, decíamos que don Víctor –que así era llamado por el vecindario–, era dueño de una panadería que estaba situada en la calle de la Merced Nueva, en las inmediaciones de la populosa Plaza de Villarreal, hacia la parte sur de la ciudad, que lucía por entonces una fuente, la de La Condesa, donde solía abastecerse de agua el mujerío zacatecano para solventar las necesidades domésticas. Sobre el amplio espacio hoy conocido como Jardín Independencia, echaba por las tardes su imponente sombra la casa solar del conde de San Mateo Valparaíso, ubicada al viento poniente de la plaza; y por el lado oriental, se levantaba la vieja casona del capitán don Joseph de Villarreal Gutiérrez del Castillo8. El establecimiento de Rosales abría sus puertas al público en una casa asentada justo en la esquina actual de las avenidas Juárez y Rayón, en contra esquina del palacio de la Condesa9.

La ubicación del establecimiento donde don Víctor panadeaba –instalado en un inmueble propiedad de don José María García, y que arrendaba al panadero10–, no debe ser tomada a poco, pues la plaza de Villarreal, fuera de la plaza mayor o del tianguis, era la más poblada y bulliciosa de la pequeña urbe minera. Se trataba de un espacio de animada actividad mercantil debido al emplazamiento de la alhóndiga, y era populoso centro de reunión y concurrencia gracias a la fuente pública para la distribución del agua, dispuesta convenientemente en el centro del lugar. Dada su vocación dedicada al abasto y distribución del líquido para el servicio doméstico, así como la progresiva feminización que vivía la ciudad por aquellos años11, la plaza era a no dudarlo un centro caracterizado por su numerosa concurrencia y algarabía, lugar ideal para socializar, comprar, vender y contar chismes.

Con mucho, el número de los habitantes de la plaza de Villarreal y sus inmediaciones era superior al de las otras áreas de la capital de la intendencia. El padrón de 1781, transcrito y estudiado por Pepe Olmedo, contiene información relativa a la distribución de los espacios urbanos y la ocupación del vecindario en esos lares. Por ejemplo, se obtiene del censo la existencia de la céntrica y amplia plaza mayor, pero también de varios espacios públicos más o menos reducidos, como las plazuelas, ubicadas en todos los vientos de la urbe. Eran siete las plazuelas distribuidas en aquella época por la ciudad: de la Compañía, de Guzmán, del Maíz, de San Agustín, de la Garita, de Santo Domingo, de Villarreal y la de Zamora.

No es que don Víctor fuera nada más que un panadero en activo, sino que era además un empresario en el sentido más o menos moderno del término, pues regenteaba aquella negociación integrada por un nutrido grupo de oficiales y dependientes; algunos de ellos incluso vivían en el local. El amo también vivía con su familia en la casa del establecimiento y a veces atendía a la clientela en el mostrador, allí leía o conversaba con los clientes, sin entrar necesariamente a la sección de labores del concurrido obrador […]

Por lo demás, el pan no solamente podría ser vendido en el establecimiento donde se elaboraba, sino que se distribuía por la ciudad en tiendas, pulperías, tabernas y bodegas45.

La ciudad de Zacatecas en el siglo último cuarto del XVIII estaba volcada hacia la actividad minera, pero no de manera exclusiva, pues fueron muchos los oficios artesanales ejercidos en el espacio urbano que proporcionaban servicio a los moradores. Es un hecho que el sector de la población dedicado al desempeño de algún oficio competía con el que se dedicaba a las labores extractivas. Gran parte de los hombres y mujeres de Zacatecas laboraban en talleres y obradores […]

No puede decirse que don Víctor se ubicara socialmente en los sectores marginales de la población zacatecana, puesto que también llegó a desempeñarse, precisamente en esa época, como administrador de la alhóndiga municipal, que como ya se dijo estaba emplazada a unos cuantos pasos de su propio negocio, en el ala norte de la Plaza de Villarreal. Si bien su situación no puede catalogarse como opulenta, la vida de Rosales transcurría en la confortable medianía de la ciudad minera […]

 

*Historiador.

Es autor de una decena de libros,

el más reciente es Zacatecas en el Congreso Constituyente de Querétaro.

Antecedentes, contexto social y relevos políticos

 

 

1 Archivo Parroquial de Zacatecas (APZ). Área Sacramental, Sección Matrimonios, Serie Informaciones, Subserie Españoles, Caja 7, Carpeta12/15, Expediente 44, Foja 98. Información de libertad y soltería de don Juan Rosales y doña María Josefa Timotea Gómez del Valle, Zacatecas, 23 de diciembre de 1793.

2 Archivo Histórico del Estado de Zacatecas (AHEZ). Fondo Poder Judicial. Serie Criminal. Colonial. Caja 25, expediente 06. Diligencias hechas por la Junta de Patriotas de esta ciudad para la averiguación del paradero de Víctor y Juan Rosales. Zacatecas, 27 de mayo de 1812, fo 11.

3 Elías Amador. Bosquejo histórico de Zacatecas. Tomo primero. Desde los tiempos remotos hasta el año de 1810. Zacatecas: Supremo Gobierno del Estado de Zacatecas, 1943, p. 588.

4 Francisco García González. Familia y sociedad en Zacatecas. La vida en un microcosmos minero novohispano, 1750-1830. México: El Colegio de México-Universidad Autónoma de Zacatecas, 2000. p. 148.

5 AHEZ. Fondo Poder Judicial. Serie Criminal. Colonial. Caja 25, expediente 06. Diligencias hechas por la Junta de Patriotas… Zacatecas, 27 de mayo de 1812, fo 5v.

6 APZ. Área Sacramental, Sección Matrimonios, Serie Informaciones, Subserie Españoles, Caja 7, Carpeta12/15, Expediente 44, fo 98. Información de libertad y soltería de don Juan Rosales…

7 APZ, Sacramental, Matrimonios, Amonestaciones, Caja 7, Carpeta 2/21, Exp. 16, fo 25.

8 Federico Sescosse. Las fuentes perdidas. Zacatecas: Sociedad de Amigos de Zacatecas, 1991, p. 25.

9 Las referencias documentales contienen datos acerca de que el establecimiento estaba situado en la contra esquina del palacio de la Condesa, en la calle de la Merced Nueva, la cual era el tramo donde arranca actualmente la avenida Juárez. La esquina donde se ubicaba la panadería fue durante el siglo 20 la cantina La Casa Verde, luego el Banco de Londres y México, posteriormente Banca Serfín y ahora una sucursal de las Farmacias Guadalajara. La actual avenida Rayón llevó a su tiempo el nombre de calle de Francisco de la Calera, sobre la que estaba la entrada principal el palacio condal. Consúltese para ubicar estas calles y palacio a Claudia Magaña. Panorámica de la ciudad de Zacatecas y sus barrios en la época virreinal. Zacatecas: Gobierno del Estado de Zacatecas, 1998, p. 38. También véase Federico Sescosse, op. cit., p. 26.

10 Héctor Sánchez Tagle. Insurgencia y contrainsurgencia en Zacatecas, 1810-1813. Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas/LIX Legislatura del Estado de Zacatecas/SPAUAZ, 2009, p. 278.

11 Francisco García González, op. cit., p. 126.


Los comentarios están cerrados.