René Fernando Lara Cervantes
René Fernando Lara Cervantes

El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) es uno de los temas más polémicos que sigue vigente luego de las campañas electorales, con el cual tendrá que lidiar el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). La construcción de esta obra tiene un costo estimado de 13 mil millones de dólares, inició en 2014 y a la fecha lleva un 31 por ciento de avance; además, se ha promocionado como aeropuerto sustentable. En este sentido, El Economista refirió que el NAICM fue diseñado y será construido con altos estándares ambientales, y se aspira que el inmueble obtenga la certificación internacional LEED Platino, la cual se otorga a edificios construidos con rigurosos criterios de sustentabilidad energética, manejo de residuos; entre otros. Sin embargo diversos medios de comunicación y académicos arguyen que el tema de la sustentabilidad es cuestionable, como es el caso de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), los cuales, en el documento Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA-15EM2014V0044 (2015); revisaron la evaluación realizada la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la SEMARNAT,  donde concluyeron que, contrario a la versión oficial, la magnitud de los impactos del proyecto ocasionará graves daños ambientales y sociales a mediano y largo plazo para el Valle de México.

Entre las deficiencias que encontraron en la evaluación, se encuentra la siembra de 264 mil 534 árboles considerados especies invasoras que amenazan la flora y fauna a nivel nacional; violaciones al Plan Regional de Desarrollo Urbano del Valle Cuautitlán–Texcoco, al urbanizar un área no urbanizable por ser considerada Área Natural Protegida; construir en una zona con mayor vulnerabilidad y riesgo de inundaciones, sin especificar las zonas de mayor riesgo; tampoco se asegura que las obras hidráulicas del proyecto evitarán las inundaciones, pues no se presentan sus características técnicas; asimismo, se refiere en la evaluación que se aumentarán y mejorarán los humedales, empero se omitió la información técnica sobre cómo se crearán y se mantendrán estos cuerpos de agua fuera del área afectada; tampoco hay claridad en lo que concierne a la disponibilidad agua potable, ya que con el proyecto se requerirán de 23.6 millones de metros cúbicos anuales en una región que ya sufre de estrés hídrico y no hay estudios técnicos que respalden de donde se van obtener; por último se subestimó el número de aves afectadas, mientras la versión oficial estima un total de 74 especies de aves, el análisis de la UCCS estima que se trata de 250 tipos de aves.

Para tomar una decisión, el presidente electo ha sugerido llevar a cabo una consulta ciudadana en el mes de octubre que considera tres opciones que serán publicadas con sus ventajas y desventajas: mantener el proyecto, cancelar la construcción y remplazarla con dos pistas en el aeropuerto de Santa Lucía y mantener el contrato pero concesionado al sector privado.

No obstante, este tema en particular es complejo ya que sus variables son técnicas y multifactoriales. Esto levanta dudas sobre la viabilidad de la consulta ciudadana para tomar la mejor decisión sobre el destino del NAICM, en primer lugar porque no se sabe que tan comprensible será la información presentada en las alternativas del proyecto, y segundo por no hacer un esfuerzo mayor en crear alternativas de participación ciudadana más adecuadas donde se planteen los posibles escenarios a la ciudadanía, se capturen sus percepciones y se integren a las decisiones de gobierno.

Sea cual sea el resultado, esperemos que el proyecto del NAICM no tome un camino más sinuoso del que transita actualmente.

 

lararene83@yahoo.com.mx


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