BEL RIVERO*
BEL RIVERO*

“Durante el verano de aquel año se estrenó Heli (Amat Escalante). Esta cinta fue multipremiada, pero no taquillera; en ella se aborda la situación de comunidades alejadas que están cooptadas por el narco y el crimen organizado y sobre todo las historias de horror que viven las niñas, niños y adolescentes. Heli estremeció a la crítica y los principales festivales cinematográficos, no así en taquilla”

 

 

Hace poco me preguntaron si no me parecía que el cine mexicano había caído en una mala racha, que ahora exhibían en la pantalla grande cintas ligeras, sin un verdadero fondo o un buen argumento; respondí que era probable y recordé las últimas películas mexicanas que había visto en el cine, entonces la respuesta fue inmediata: sí, ya no hay tan buenas producciones, ¿cuándo acaba este sexenio?

El cine no es sólo entretenimiento, también es una herramienta de conducción política, social y cultural. Mucho habla de un país su cine, su temática y de las circunstancias en que vive su gente, reflejo de ello es su éxito en taquilla o bien su fracaso.

El sexenio del presidente Enrique Peña Nieto está a cuatro meses de concluir, y es muy probable que también el estilo de cine que hoy permea en las salas, ¿por qué les digo esto? Porque México está por entrar en una nueva etapa debido al resultado de las elecciones del pasado 1 de julio, donde Andrés Manuel resultó ganador. Ignoro si esa nueva etapa será buena o mala, eso sólo el tiempo lo dirá y el cine también.

El sexenio de Peña Nieto fue de contrastes, empezando por su triunfo y despojando a Acción Nacional del poder, pese a ello su toma de protesta aquel primero de diciembre fue violenta y con mucha algarabía en las calles del centro de la Ciudad de México. En esas fechas el tema principal en nuestro país tenía que ver con asuntos educativos: comenzaba a hablarse del bullying en las instituciones educativas, es decir, las diferentes violencias que ejercen entre ellos las y los jóvenes. Para ese primero de diciembre ya teníamos la gran película Después de Lucía (Michel Franco, 2012), que tocaba por primera vez un drama enfocado a jóvenes y cuya temática viven muchos adolescentes: agresión física y sexual por parte de sus propios compañeros y amigos. De igual manera, traíamos arrastrando un documental de nombre De panzazo (Loret de Mola y Juan Carlos Rulfo, 2012), cuyo relato reflejaba, a través de testimonios y entrevistas, la triste realidad de la educación en México. Casualmente, un 10 de septiembre de 2013, el presidente Peña Nieto anuncia la reforma educativa. 2012 nos ofreció, si bien no grandes producciones, si películas sólidas, como La vida breve y precoz de Sabina Rivas (Luis Mandoki), Colosio (Carlos Bolado) y, por supuesto, las dos mencionadas.

Ya en 2013 llegó el éxito de Nosotros los nobles (Gary Alazraki), película considerada con mayor éxito en América latina, con 7 millones de espectadores e ingresos de más de 300 mdp. El guión era simple: tres jóvenes hermanos, adinerados, cuyo padre les hace creer que han perdido su fortuna y ahora tendrán que trabajar para sobrevivir. Éxito total en taquilla.

En contraste, durante el verano de aquel año se estrenó Heli (Amat Escalante). Esta cinta fue multipremiada, pero no taquillera; en ella se aborda la situación de comunidades alejadas que están cooptadas por el narco y el crimen organizado y sobre todo las historias de horror que viven las niñas, niños y adolescentes. Heli estremeció a la crítica y los principales festivales cinematográficos, no así en taquilla.

Inmediatamente después llegó No sé si cortarme las venas o dejármelas largas (Manolo Caro), comedia romántica que fue bien recibida en la taquilla, por supuesto el guión ligero, una hora y media de despeje para la audiencia, nada de dolor ni reflexión como en el caso de Heli. En contraste y equilibrio, un mes después llegó La jaula de oro (Diego Quemada Diez), cuya trama es de jóvenes guatemaltecos que viajan a Estados Unidos por el famoso sueño americano; otra película que duele, que refleja la realidad no sólo en México sino en Centroamérica, pasó sin pena ni gloria en taquilla, pero al igual que Heli obtuvo varios premios.

Para esas fechas llegó otro éxito a la taquilla, No se aceptan devoluciones (Eugenio Derbez); recuerdo que todos los medios hablaban de ella, no de Heli ni de La jaula de oro, sino de Derbez. Los comentaristas llenaban los espacios con algunos comentarios como: hay que ir a verla, distraernos, divertirnos, reír, para eso es el cine; curiosamente México atravesaba por la reforma energética, la caída de Elba Esther Gordillo, la liberación de Caro Quintero e iniciábamos el linchamiento digital en las redes sociales a través del hashtag #LadyRoma, ¿la recuerdan?

Después de la producción de Derbez llegaron las demás sin dejar espacio para cintas sólidas y críticas. Besos de azúcar (Carlos Cuarón), Cásese quien pueda (Marco Polo Constandse), Amor de mis Amores (Manolo Caro), Elvira (Manolo Caro), Las horas contigo (Catalina Aguilar) y Volando bajo (Beto Gómez).

En contra peso y con excelentes guiones, durante 2014 tuvimos Obediencia perfecta, película que se atrevió a tocar los abusos sexuales a los niños dentro de una de sus organizaciones más famosas; llegó también Cantinflas (Sebastián del Amo), Ecos de la montaña (Nicolás Echevarría) y La dictadura perfecta (Luis Estrada), fueron bien recibidas pero no en taquilla. En ese año se atravesó la fuga de El Chapo Guzmán; el primer gobernador independiente del país; los estudiantes de Iguala, y la caída de la verdad histórica; el asesinato del joven fotógrafo en la colonia Narvarte; el despido de Aristegui y la famosa Casa Blanca. ¿Ahora comprenden la ligereza del cine?

De 2015 a 2018 llegaron A la mala (Pedro Pablo Ibarra), La vida inmoral de la pareja ideal (Manolo Caro), Me estás matando, Susana (Roberto Sneider), Macho (Antonio Serrano), Qué pena con tu vida (Luis Eduardo Reyes), 3 idiotas (Carlos Bolado), Todos queremos a alguien (Catalina Aguilar), Camino a Marte (Humberto Hinojosa), ¿Cómo cortar a tu patán? (Gabriela Tagliavini), Hazlo como hombre (Nicolás López), Sin filtro (Nicolás López), La boda de Valentina (Marco Polo Constandse), A ti te quería encontrar (Javier Colinas) y Ya veremos (Pedro Pablo Ibarra).

No digo que sean malas, un par de ellas me divirtieron, pero hasta ahí, no hubo propuesta interesante, era simplemente ir al cine y pasar el rato. Pocas lograron plantear y reflejar lo que se vivía en México como las películas Sueño en otro idioma (Ernesto Contreras) y Monstruo de mil cabezas (Rodrigo Plá), punto.

Mientras la gente acudía al cine a ver las producciones ligeras, recapturaban al Chapo; el máximo motín de reos se registraba en Nuevo León; el papa Francisco visitaba México; el presidente pedía perdón por la Casa Blanca, y se destapaban varios casos de corrupción por parte de gobernadores priístas. Después vino el sismo del 19 de septiembre; el triunfo de Donald Trump; los gasolinazos; la Ley de Seguridad Interior y con ello el triunfo de AMLO.

Mientras tanto el cine se dedicaba a invitarnos a distraernos y pasar un rato agradable, más nunca provocaban reflexión o análisis. No sé si coincida con las características del sexenio de EPN, ¿usted qué piensa?

 

*Aficionada al cine, la literatura y el vino tinto.

Mi palabra favorita es alevosía

Me encuentra en Twitter


Los comentarios están cerrados.