PISTOLEROS

Si acaso una de las anécdotas que quedarán grabadas en la historia de esta elección que acaba de transcurrir, será la del mini–escandalito del candidato verde Salvador Llamas, acusado de andar armado y haber echado unos tiros, junto con sus guaruras, a deshoras de la noche en una taquería de la capital.

Y muchos se preguntarán todavía si el merequetengue le habrá pegado al Partido Verde –y a Cuauhtémoc Calderón, por ejemplo–, y si tendrá alguna consecuencia legal, y si vendrá alguna sentencia al respecto… pero por lo pronto, anoche mismo los verdes salieron también a reconocer el triunfo de Ulises Mejía en Zacatecas. ¡Qué osos!

 

DE RATEROS

Otra más, podría ser el otro mini–escandalito de lo presuntamente ocurrido en la colonia CTM, donde equipos de campaña y simpatizantes de las coaliciones Todos por México y Juntos Haremos Historia (aunque muchos dicen que nomás eran del PRI y de Morena) se acusaron mutuamente de que andaban comprando votos.

Re–bonitos se vieron, dicen, acusándose de lo mismo, y al mismo tiempo difundiendo un montón de noticias falsas en las redes sociales, como para “calentar” los ánimos que, afortunadamente, no encendieron y la situación no se salió de control. Y lo más curioso: hubo quien nomás esperaba a ver quién soltaba primero el dinero… ¡ja!

 

ENOJAO

Y ni cómo olvidar, hasta con ternura, la carita de muy noja’o que dicen que puso el panista Arturo López de Lara, aspirante a la presidencia municipal de la capital, cuando denunció que alguien se había metido a su casa de campaña la noche anterior, y que se habían robado unas computadoras donde estaba su trabajo de campaña.

Huy, pues seguramente lo de los datos de su trabajo político ni siquiera fue el objeto del hurto, dicen los más chismosos de sus colaboradores, por una simple y sencilla razón: ni hizo mucha campaña ni tenía muchos datos. Más bien, aseguran, debería investigar entre sus cercanos, a ver a quién le urgía una compu

SEGURÍSIMOS

Pero si precisamente de algo podrá muchos acordarse, será que a diferencia de elecciones anteriores, ahora no se observó una presencia policiaca preponderante –y por cierto, hasta intimidante– ni de las policías municipales, ni de la Estatal, y eso que muchos agoreros decían que sería una elección “confrontada”.

Y para cerrar las curiosidades, quedará también el hecho de que en día de elecciones hasta la delincuencia organizada pareció guardar silencio y dejar a todos en paz. Ojalá, dicen los chismosos, así siguieran las cosas y ya podamos estar más tranquilos luego del gran circo electoral de tantos meses. ¡Y a trabajar se ha dicho!


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