Dra. Martha Lorena Hernández Terán
Dra. Martha Lorena Hernández Terán

Artículo de Reflexión.

El desarrollo infantil temprano es una serie de intervenciones integradas que se debe de apoyar multidisciplinariamente, incluyendo educación, salud y nutrición de los 0 a los 5 años 11 meses, así como sus familias y comunidades, por lo que implementando los principios de la Bioética, se pudiera cambiar el horizonte que se tiene en cuando al cuidado integral de la niña y el niño desde los padres, familiares, educadores, legisladores y cualquier persona que tenga al cuidado a este grupo de edad.

Analizando cada una de las etapas como procesos de campo en el que la niña y el niño aprenden a dominar niveles más complejos, de forma integral. A nivel nacional se tienen 25 objetivos para el año 2025, teniendo cuantro dominios siendo: desarrollo, participación, protección y supervivencia. Lo ideal es llegar a esta meta con los principios bioéticos para los niños, siendo esta población la más vulnerada en cuando a derechos fundamentales.

El desarrollo infantil temprano (DIT) se produce cuando el niño interactúa con las personas, los objetivos y otros estímulos en su ambiente biofísico y social, y aprende de ellos.

Por lo que el desarrollo, siendo una serie de cambios anatomo fisiológicas, sociales, psicológicos y educativos tendrá que ser conforme a la Bioética, reconociendo el Interés Superior de la Niñez, no cómo niño autónomo, de una forma donde sea beneficiado por las políticas públicas y reformas establecidas, iniciativas de ley en favor de su interés, practicando la no maleficencia, aplicando estrategias de forma positiva para su desarrollo armónico, no sólo en los centros educativos, sino empezando por su “hábitat”, fomentando su participación con respecto a sus inquietudes, anhelos, deseos, incluso a sus gustos en favor a su desarrollo y crecimiento, con justicia desde todos los poderes hasta el último rincón donde exista un niño o niña.

Los primeros 6 años de vida son fundamentales, ya que se estructura el pensamiento y se cimentan las bases de las que dependerá el aprendizaje, el comportamiento y la salud del niño. La solidez o la fragilidad de sus cimientos influirán en su desarrollo y en los alcances como adulto, por lo que es de suma importancia establecer un desarrollo integral infantil antes de que el niño cumpla los 6 años de edad e ingrese a la primaria.

En 2005, el Comité de Derechos del Niño emitió la observación que establece que los niños pequeños son beneficiarios de todos los derechos en conformidad con sus capacidades, deben ejercerlos de manera progresiva. En diciembre del 2014, el Ejecutivo Federal expidió la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que tiene como objeto reconocer a las niñas y niños como titulares de derechos en conformidad con los principios de universidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.

Se menciona el impacto que se tiene en crear Políticas Públicas encaminadas armónicamente al desarrollo adecuado según la edad de la niña o del niño para así formar seres humanos íntegros, sanos, adaptados e incorporados al medio. Resulta no ser ni dilema ni problema bioético el que se encaminen acciones a favor de dicha propuesta, sino una emergencia de fundamentar el actuar bioético de los cuidadores para el beneficio integral del menor.

Conclusiones:

Al trabajar en un buen programa de Desarrollo Infantil Temprano con un enfoque Bioético a favor de las niñas y los niños, podrán surgir problemas entre los diferentes grupos de personas que están a cargo, que incluso la bioética debiera de reforzar su participación para ser justos, sin maleficencia; y no de la forma como tradicionalmente se ha llevado a cabo esta práctica, donde el Desarrollo Infantil Temprano comenzará con ser utilizada exclusivamente en centro educativos, incluso sólo para población que contara con alguno de estos servicios, pero al hablar de bioética en justicia, se tendrá que observar, evaluar y capacitar a aquellas personas que están bajo cuidado o responsabilidad de infante, por lo que mejoraría el vínculo que existe entre cuidador-menor, se reducirá en índice de delitos en la adolescencia o deserción escolar. Entonces resulta indispensable e impactante un plan bioético dentro del desarrollo infantil temprano para la práctica propicia, oportuna y adecuada para los menores.

 

Dra. Martha Lorena Hernández Terán


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