DESMONTADO

Expectación, pero sobre todo una gran duda, causó que en la ya tradicional cabalgata que se organiza año con año para conmemorar la famosa Toma de Zacatecas, no se apareció el góber Alejandro Tello, cuando siempre se ha mostrado como un gran impulsor de los charros y el deporte a caballo.

En su representación, dicen las víboras chismosas, apareció en cambio Jaime Flores, secretario ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, rodeado de un montón de funcionarios de medio pelo, algunos de Comunicación Social… y párele de contar. Como nadie explicó la ausencia, muchos cabalgantes se preguntan si ya nomás le gustará montar en Estados Unidos.

¿CÓMO DIJO?

Cuentan los chismosos que en la conferencia de prensa ofrecida ayer por la mañana en un céntrico restaurante, el otrora vocero de Vicente Fox y ahora vocero de Ricardo Anaya, Rubén Aguilar, sufrió un leve resbalón a la hora de nombrar a su candidato presidencial… ¡como Calderón!

Quién sabe si lo traicionó su subconsciente panista, o si lo levantaron muy temprano, pero el chiste es que todos los panistas que estaban alrededor nomás abrieron tamaños ojos, como con ganas de recetarle su propia frase, aquella de que “lo que el vocero quiso decir…”, para tratar de componer el resbalón. Fue de risa loca…

DE LEJOS

Por cierto que, hablando de esa coalición que impulsa a Ricardo Anaya, chismosos nacionales confirmaron este fin de semana lo que ya veían venir: su ex presidente nacional, ex gobernadora de Zacatecas, y hoy ex militante Amalia García Medina, mandó al partido del Sol Azteca su renuncia… y los mandó lejos, muy lejos de ella.

Quién sabe si en algún momento próximo a la ex gobernadora se le ocurra asolearse y ponerse más morena, pero por lo pronto, ya les dijo que no seguirá en el partido que apoya a quien ayudó a traicionar al país, Ricardo Anaya. Hay quien se pregunta a cuánta gente se llevará con ella, y solitos se contestan: “Ah, pero… ¿todavía queda alguno que no se haya ido?”.

PAREJO

Dicen algunos chismosos del rancho, muy católicos, que si le hacemos caso al obispo Sigifredo Noriega Barceló en su recomendación sobre cómo votar, nos vamos a quedar sin gobierno. Y es que el prelado agarró parejo y dijo que los candidatos no deben hacer campañas “sucias”, porque si ganan, entonces es segurísimo que harán gobiernos “sucios”.

Con eso en mente, dicen los lenguas largas, en las boletas quedarán muy pocas, poquísimas opciones para la gente, pues a lo largo de las campañas ya se ha visto cómo entre los candidatos se tiran con todo, desde tierra, lodo y hasta heces fecales, con tal de denostar al adversario y ponerse una aureola de santo. ¿Y ahora quién podrá ayudarnos?


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