Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“Gay, lesbiana, bisexual, transgénero: la gente es gente.”

Judith Light

 

Este sábado se llevará a cabo la marcha del orgullo gay en la Ciudad de México. La convocatoria es a las 10 de la mañana en el Ángel de la Independencia. El mismo día en que la selección nacional se enfrentará a la de Corea del sur a las 9 de la mañana. Si gana México, convergerán en ese punto tanto los celebrantes de la marcha como los del triunfo de la escuadra nacional. ¿Habrá algún conflicto? Lo más probable es que todos se unan en la misma fiesta.

En un país de machos, uno supondría que esta convivencia es imposible. Lo pensarán, sin duda, los directivos de la FIFA, que nuevamente multaron a la Federación Mexicana de Futbol por el grito de “Eeehhhh, ¡puto!” que consideran homofóbico. La verdad es que se trata de una expresión de reto y burla, que en el contexto en que se emite significa “cobarde”. La sanción de la FIFA; sin embargo, ratifica la visión generalizada sobre el machismo de nuestro país.

La marcha LGBT, o como se escribe actualmente LGBTTTI (espero no omitir ninguna letra porque cada vez le agregan más), es un ejemplo de cómo cambió la actitud de los mexicanos hacia los homosexuales o personas transgénero. La marcha gay es una de las grandes fiestas públicas de la Ciudad de México. Está cumpliendo 40 años y se calcula que el año pasado acudieron a ella 200 mil personas. Es una de las marchas gay más importantes del mundo, quizá solo detrás de la de Madrid que reúne a más de 2 millones.

Lejos de pensar que podría haber un conflicto entre fans del futbol y participantes de la marcha, los organizadores fijaron en su cuenta de Twitter una invitación: “Si gana @miseleccionmx les estaremos esperando en el Ángel de la Independencia con mucho ambiente, color y diamantina.”

México tiene fama de ser uno de los países más machistas del planeta, pero, o hay una transformación notable, o nunca fuimos tan discriminadores como se pensaba. La Ciudad de México encabezó el cambio, pero la actitud liberal se difundió por el resto del país. Hoy la Constitución prohíbe la discriminación por género o preferencias sexuales. Los matrimonios entre personas del mismo sexo ya son legales en la Ciudad de México y en otros lugares del país, pero la Suprema Corte ratificó en repetidas ocasiones que ninguna entidad ni institución puede discriminar por motivos sexuales.

De nada sirven los ordenamientos legales, empero, si la gente no deja de lado sus prejuicios. Persisten algunos reductos de conservadurismo. En el campo y en las ciudades pequeñas la discriminación en contra de los homosexuales sigue siendo fuerte y peligrosa. En la Ciudad de México, Mikel Arriola, candidato del PRI a la jefatura de gobierno, enarbola algunas de las causas más conservadoras, pero no parece obtener mucho apoyo popular. El Partido Encuentro Social, que rechaza la igualdad de derechos de los gay, se unió a la campaña de Andrés Manuel López Obrador. La mayoría de los mexicanos; sin embargo, parece abandonar la discriminación.

Por lo pronto, la comunidad hace justicia cada vez más al sentido original, “alegre”, del término inglés gay. Su marcha anual se concirtió en una celebración de la libertad individual. A la fiesta se unen muchos heteros. Este sábado el número podría aumentar con los seguidores de la selección, si ésta derrota a la coreana. Quizá todos se unan sobre el Paseo de la Reforma y griten en son de burla a los censores de la FIFA: “Eeeehhhhh, ¡gay!”

 

Asesinatos

Otro día, otro asesinato. El 20 fue Fernando Ángeles Juárez, candidato del PRD a la alcaldía de Ocampo, Michoacán. El 19, Omar Gómez Lucatero, candidato independiente a la alcaldía de Aguililla, también en Michoacán. Más de 120 personajes políticos fueron asesinados en esta campaña.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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