Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“Ha sido demasiado fácil para nuestros chavos obtener marihuana y para los criminales obtener las utilidades. Hoy cambiamos esto.”

Justin Trudeau

 

El Senado de Canadá aprobó este 19 de junio la legalización de la marihuana para uso recreativo. La iniciativa requiere todavía aprobación real, que debe otorgar el gobernador general, pero se da por hecho que el asentimiento se concederá en los próximos días. Canadá se convertirá así en el primer país del G7, el grupo de los siete países más prósperos, en legalizar la marihuana y se une a Uruguay como segundo del mundo en legalizarla en todo su territorio.

Como en Uruguay, la legalización canadiense tiene matices. La posesión estará limitada a 30 gramos, unos 60 cigarrillos. Un individuo, por otra parte, sólo podrá cultivar un máximo de cuatro plantas de cannabis. La marihuana se venderá únicamente a personas mayores de 18 años y las provincias podrán establecer otras restricciones. No es precisamente un régimen de plena libertad, pero por lo menos la policía ya no podrá detener a un joven sólo por poseer o usar marihuana. El primer ministro Justin Trudeau, argumentó que la legalización es necesaria para reglamentar el acceso de los jóvenes a la marihuana, hasta ahora controlado por criminales.

Mientras el Senado canadiense legalizaba la marihuana este martes, en el oriente de la Ciudad de México se registraba una batalla a balazos que dejaba un saldo de cuatro muertos y un herido. El gobierno de la capital, que niega que haya narcotráfico en México, reconoció que los recientes actos de violencia son consecuencia de una disputa entre narcomenudistas que buscan controlar el territorio de la ciudad. El producto que venden es precisamente marihuana, a pesar de que las autoridades presumen que el consumo no se castiga en México.

Hay dos grupos de razones para defender la legalización de la marihuana. Unas son prácticas, las otras éticas. La experiencia internacional sugiere que cuando se levantan las prohibiciones se eliminan los mercados negros y disminuye la violencia asociada. En nuestro país, la violencia está relacionada con el comercio de las drogas y no, como afirman algunos, con la pobreza. La legalización no resolvería el problema de un plumazo, ya que las bandas de narcotraficantes encontraron en el delito una forma de vivir, pero eliminaría el lucro ilegal por la venta de marihuana que es uno de los principales impulsores del crimen y la violencia

Las razones más importantes; sin embargo, no son prácticas sino éticas. El Estado mexicano, que no tiene la capacidad para cumplir con su responsabilidad fundamental, la de proteger a los gobernados, emplea; sin embargo, recursos y la fuerza pública para castigar a personas por incurrir en una conducta que no afecta a nadie más que al usuario. El consumo de drogas, alcohol o nicotina puede ser dañino para la salud, pero no es éticamente aceptable encarcelar a alguien por tener un problema de salud.

La Suprema Corte ya señaló, a través de varios amparos, que la prohibición de la marihuana tiene aspectos inconstitucionales, en parte porque hace más daño que los males que pretende resolver. Quienes obtuvieron un amparo, como el ex aspirante a la candidatura presidencial, Armando Ríos Piter, pueden cultivar y consumir marihuana sin temor a ser detenidos. Sin embargo, miles están en la cárcel por posesión y perdieron la vida en la violencia que genera el mercado negro de marihuana. Es tiempo de mirar a Canadá para entender que podemos hacer las cosas de otra manera.

 

Conmovidos

Trump decidió separar a los niños como una advertencia a los inmigrantes ilegales “que infestan a nuestro país”. Pero la medida no es popular. Incluso los republicanos se sienten conmovidos ante el llanto de los niños encerrados en jaulas.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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