MAURICIO FLORES*
MAURICIO FLORES*

Seamos realistas, dijo el Che, y exigió lo imposible.

Muy a su apostólica costumbre de no celebrar las victorias sino de superar las derrotas, como quien augura permanentemente tempestades y no cielos azules y despejados.

Lo que le llevó a un callejón sin salida del que nadie, seguramente nadie, hubiera logrado escapar. Ni el mismísimo guerrillero heroico que nos inventamos después.

A grados tales que el hombre que fue, tan partido por sus sueños como por sus debilidades de persona banal, rápido se convirtió en icono.

Icono que llegó en tatuaje al brazo de uno de los futbolistas más grandes de la historia, o el que más, Diego Armando Maradona. Sí, el de la mano de Dios.

Seamos mejor, ahora que futbolísticamente la ruleta de la vida nos coloca frente al más fuerte, optimistas.

“Para documentar nuestro optimismo”, escribía semanalmente Monsiváis, y se lanzaba con un extendido listado de los horrores noticiosos. Por mi madre, bohemios, que la horrorosísima realidad se encuentra en los horrores mismos, y no en la calificación de ellos.

Mucho menos en su apología, denostación o desdén, que para ejercitarnos en engaños y mentiras tenemos la política electoral. El peor de los ejercicios públicos. Pero hagamos a un lado los eufemismos, y veamos y nombremos a las cosas como son.

¿Qué se espera del primer partido de la selección mexicana ante la alemana, campeona?

Pero como ya se dijo que seremos optimistas, van dos ejemplos para alimentar el talante, o del cómo dos selecciones ganadoras del campeonato anterior hicieron el ridículo en el siguiente, especialmente en su primer partido.

Mundial 2002 (Corea del Sur-Japón). La campeona Francia (98) se presenta ante Senegal y pierde 0-1. Sigue contra Uruguay y empata 0-0. Termina con Dinamarca 0-2. El avión a París le espera.

Mundial 2014 (Brasil). La campeona España (10) se presenta ante Suiza y pierde 1-4. Sigue contra Chile y cae 0-2. Ya descalificada matemáticamente termina su participación contra Australia, a la que gana 3-0. España vuelve a casa.

Frialdad de la estadística que se observa siempre en perspectiva, aun en la valoración del dato concreto (la fotografía de un momento, no se cansan en decir los políticos a punto perdedores, teatrales para interpretar el ejercicio demoscópico).

“El futbol no es suma, ni tampoco una multiplicación: no porque ustedes tengan cinco jugadores extraordinarios multiplicarán por cinco el talento de su equipo –escribe Vladimir Dimitrijević, La vida es un balón redondo–. Cinco buenos jugadores son cinco buenos jugadores, basta con que el otro equipo desarrolle una táctica adecuada contra los cinco jugadores estrella, y son eliminados, neutralizados: lo que tenemos entonces es un equipo mediano”.

México vs. Alemania.

Ganar, perder o empatar.

Hagan sus apuestas.

 Salón España

Un rumor comenzó a extenderse por el Salón España.

Ya vienen las pantallas nuevas. Son tres. No, son cuatro. Es sólo una, pero se reacomodarán las que están, así que en la barra quedará la más grande, la nueva. Hasta no ver no creer.

Y cuándo llegan, se preguntan desde la mesa 2. Para el debut de España, anuncia El Doctor, fiel comerciante de libros de segundo pelo, mas no usados, aclara siempre con algo de encono, y quien permanece fiel al viejo barrio universitario por sobre una profesión decente y las perspectivas de abrir librerías por los rumbos de la Condesa. ¿Para el debut?, se entromete El Vampiro, siempre al centro de la no muy extendida barra, pues qué es ópera o ballet…

—Bueno, presentación…

—Qué, es libro…

Que no me calienten el hocico, lo ha dicho así, tal cual, en muchísimas ocasiones, el mismo Vampiro. A lo que le sigue siempre un improvisado magisterio sobre esto o aquello que, habrá que reconocer, nunca será falto de información y juicio.

Debut el de Isidro Lángara con el San Lorenzo de Almagro (Buenos Aires), a finales de los 30, inicia el coloquio. En plena guerra civil y al frente de la llamada selección vasca, Lángara viajó a la URSS, lo que no fue bien visto. De ahí se trasladaron a México prolongando la gira y donde les sorprendió el triunfo de Franco. Decidieron entonces quedarse aquí, fortaleciendo la liga con los equipos de entonces, Atlante, Necaxa, América, Asturias y uno nuevo, España. Después de varios campeonatos jugados aquí, vascos, catalanes y españoles buscaron nuevos sitios, Lángara entre ellos, y el día que se presentó (de-bu-tó) en Argentina anotó cuatro goles. ¡Cuatro goles en el mismo primer partido! Eso es un verdadero debut, concluye El Vampiro.

El Mundial y los últimos días de las campañas electorales han llegado al Salón España. Muchos tienen ya sus favoritos, en ambos casos, todos con la esperanza puesta en sus vaticinios, y en las nuevas pantallas, también.

 

*Periodista y promotor cultural.

@mauflos


Deja un comentario