REFORMA | NTRZACATECAS.COM
REFORMA | NTRZACATECAS.COM

CIUDAD DE MÉXICO.- Furiosa, frágil, loca, arrebatada, lúcida, portentoso volcán en erupción. Esa era Pita Amor (1918-2000), dueña de su propio mito.

Recordada con el espectáculo de Miguel Sabido, “Sagrado sonambulismo”, en ocasión de su centenario. Estructurado en siete partes, con la lectura del actor Manuel Ojeda de pasajes de la vida de la llamada Undécima Musa, quien se proclamó Dueña de la tinta americana, y de sus poemas a cargo de las actrices Martha Zavaleta, Patricia Martínez y Elia Domenzain ante una abarrotada sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes.

En el centro del escenario, sobre una mesa, al pie de un retrato de Pita Amor, Sabido reunió varios objetos para representar a la madre y al padre de la poeta, la hipocresía católica, a la propia Pita como una niña indefensa y atada de manos, su gran religiosidad con la figura de San Miguel Arcángel, el árbol de la creatividad, el diablo sexual acechándola, la bandera de México y la muerte.

Al término del espectáculo, el director de teatro subió al escenario para la ovación final. Tomó el micrófono para evocar a su amiga.

“Era Pita Amor, bellísima, insolente, aristócrata, culta, compleja y llena de una intensidad. ¡Una mujer intensa! Que decía: ‘¡Oh, Dios, a dónde te escondes que yo encontrarte no puedo!’ Que decía: ‘Hasta la eternidad ya condenada’. Que se salía de sí totalmente”, recordó.

Una reivindicación de Pita Amor y un adiós teatral también para Sabido. “Terminó mi carrera teatral”, anunció sobre el escenario y como respuesta, recibió una larga ovación del público.

“Yo le debía a Pita este homenaje, ya lo cumplí, ya lo pagué. A mis 80 años me puedo retirar realmente”, expresó Sabido, al final mientras se abría paso entre el público que le pedía no retirarse.


Los comentarios están cerrados.