LOS ROLLOS DEL MAR MORIBUNDO (10) – En aquellos tiempos las cosas no eran tan diferentes como hoy. Los personajes han cambiado, las prácticas no. Esta es una de tantas historias.

 

Mientras la raza trataba de sobrevivir a las calamidades de la época, otros se aventuraban a convivir con los invasores romanos, incluso a copiar parte de sus instituciones para no verse tan aldeanos. Por ello, también elegían a sus jefes. Hacían elecciones cada cuatro años para evitar que fueran los mismos burócratas los que se eternizaran en el poder. Pero antes de cada elección se postulaban candidatos de las diferentes tribus, a partir de una encuesta que se pedía a GEA (Grupo de Estudiosos Anacoretas). Y ahí andaban por los caminos, los encuestadores con sus tablillas haciendo las mismas preguntas de siempre: ¿Usted conoce a fulanito? ¿Qué le parece perengano? ¿Verdad que zutano es populista?

¡Puras encuestas serias y profesionales! Lo que algunos no entendían, era porqué en algunos de los más importantes periódicos aparecían datos diferentes. Por ejemplo, en La Reforma de Belén, daba a conocer sus resultados, y en el Milenio de Matusalén aparecían otros. Y fue en los tiempos en que el Mesías, dicen que andaba de arriba para abajo, llevando la palabra que haría libre a la raza. Pues bien, la empresa GEA tenía la encomienda de acallar a la gente que apoyaba al Mesías, por lo que recibía una buena cantidad de denarios para hacer encuestas a favor de Ricky de Judea, un prominente empresario inmobiliario que había vendido las pirámides de Egipto a empresas fantasma de la época, según la investigación detallada del periódico Zoon Politikón.

Pues bien, el Ricky quería acallar las voces del Mesías y ganarse el favor del imperio, a quien le había ofrecido todo lo que quisiera; así que se alió con importantes empresarios quienes fueron en chinga con los romanos para pedirles que obligaran a todos los demás candidatos a declinar en su favor pues, según él y sus encuestas, era el único capaz de detener al populista AMLO, a quien se conocía como el Mesías. Para comenzar, pagó buena lana a los de GEA para hacerle encuestas a modo, donde tuviera mayores intenciones de voto que nadie más. Luego contrató a una empresa llamada “La Llamada Masiva”, quienes hacían encuestas medio mamonas del estilo de: “Oiga ¿verdad que el Mesías es puro cuento? ¿Supo usted que el Mesías evitó que apedrearan a mujeres criminales y pidió amnistía para todas con el lema: ‘El que esté libre de pecado que aviente el primer pilanconazo’? ¿Está usted convencido de que es un peligro para el imperio?”.

“Nosotros estamos a favor de la libre empresa, del libre mercado y de que nos sigan explotando ustedes, venerados hijos del imperio. Por eso seguiremos apoyando las reformas estructurales que tanto bien le han hecho a este pueblo. La pobreza es parte de la naturaleza y contra las leyes naturales ¿quién chingados puede? Así que hay que a los mesiaschairos les digo que no nos van a detener con nada, lana tenemos para callarlos y hacerlos bailar”, dijo Ricky al imperio. “Voy a seguir en el mismo tono, en el próximo debate voy muy bien preparado para defender a nuestros queridos empresarios que tanto han hecho por nosotros y ya saben, si yo gano ganan ustedes. ¿El pueblo? Ese aguanta más gasolinazos, los tenemos controlados. Y discúlpenme si me retiro, pero tengo que vender un terrenito de la familia”.

Y así siguió el Ricky, creyendo en el fondo, pero muy en el fondo, que él era el ungido por los dioses. Dicen las escrituras (consultables en el registro público de la propiedad) que tenía más terrenitos que siguió vendiendo a quien se dejara, con la única condición que los dueños de las empresas fueran choferes de carretas o secretarias de los escribanos. La Dirección de Blanqueo de Babilonia, se dice, lo siguió buscando por gandalla.

¡ESTA ES PALABRA DE LOS ROLLOS!

 


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