*Pedro de León Mojarro
*Pedro de León Mojarro

Comienzo felicitando muy encarecidamente a todas y todos los maestros de México, reconociéndoles que sin ellos, ninguno de nosotros ejercería la profesión u oficio que día a día nos permite llevar el pan a la mesa. Como lo dijo el maestro Jaime Torres Bodet: “entre los constructores de un pueblo libre, ha reservado la vida al maestro un lugar de honor” ¡muchas felicidades!

Son 100 años los que se cumplen de la conmemoración del día 15 de mayo como Día del Maestro en México, que por decreto del presidente Venustiano Carranza se quiso reconocer su mérito y esfuerzo en aras de la nación, como lo dijo el exsecretario de educación el maestro Bodet, “el maestro es el que tiende el puente entre el pasado y futuro de una nación”, por eso son forjadores de nuestra historia, incluida mi señora madre que en paz descanse.

Hoy, en el 2018, nos encontramos con un sistema educativo nacional dividido por dos organizaciones sindicales, por un lado el sindicalismo oficial, el SNTE y por el otro, la corriente opositora, la CNTE, corrientes que se desenvuelven dentro del sistema educativo en medio de la Reforma Educativa aprobada y decretada en el 2013, misma que para el sentimiento generalizado de las maestras y maestros, la ven más que como una OPORTUNIDAD como una amenaza principalmente para su estatus laboral.

La Reforma Educativa si bien logró que el Estado recuperara la rectoría de la educación al quitarle el control patrimonial de ésta a los sindicatos, que con sus abusos y excesos definían plazas de supervisores, directores, maestros y administrativos, por medio de la herencia, la compra e incluso la extorsión, derivó en un anacrónico y degradado sistema educativo nacional, con uno de los más bajos índices, tanto en los países en vías de desarrollo, como en el mismo conglomerado de la OCDE.

Indudablemente, como todo, la Reforma Educativa es perfectible, a casi 100 años de la creación de la Secretaría de Educación Pública, México invierte en promedio menos del 3 por ciento del PIB a la educación, motivo por el cual, en pleno siglo 21, seguimos teniendo más de 5 millones de analfabetas.

 

Hoy, gracias a la reforma a los artículos 3º y 73º constitucionales, el Estado Mexicano recuperó el control del sistema educativo nacional; sin embargo, dicha reforma sólo se abocó a lo administrativo-laboral y no a lo curricular y educativo.

La evaluación no puede echarse para atrás, es un gran paso que dimos como nación, pero lo que sí debe quedar claro, es que no se trata de evaluar por evaluar, primero se requiere capacitar al que será evaluado, reformar el sistema de instrucción de los próximos docentes, actualizar las escuelas normales y discutir con la participación de maestros y padres de familia la currícula educativa acorde a los retos actuales que como nación tenemos.

Se requiere profundizarla, urge que la infraestructura educativa esté en condiciones idóneas para el buen ejercicio de la enseñanza–aprendizaje, no es posible que sigamos teniendo escuelas sin luz, sin agua potable, que nuestros niños no tengan baños dignos, que no cuenten con un pupitre o incluso un pizarrón, no es posible que aquel ideal del maestro Vasconcelos de “hacer de la escuela la casa del pueblo”, a casi un siglo aún no se haya logrado.

 

*Presidente de Unidos Podemos A.C. ZACATECAS

Correo: pedro_deleonm@hotmail.com

Facebook: Pedro de León Mojarro

Twitter: @Pdeleonm

Sitio Web: www.pedrodeleon.mx


Deja un comentario