Alberto Chiu
Alberto Chiu

Ayer se conmemoró, de manera más discreta que con fuerza, el Día Internacional de la Convivencia en Paz, y quien llevó la voz cantante fue la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas. Una conmemoración más que, lamentablemente, fue opacada por un día de hechos delictivos en distintos puntos de la entidad, que revelan que en realidad estamos todavía lejos de efectivamente gozar de ese derecho universal.

El hallazgo de una granada en la vía pública, el ataque a las propiedades y vehículos de una familia en Fresnillo, una ejecución más en la capital del estado, la riña entre adolescentes internos del llamado “tutelar para menores”, otro asalto a mano armada en la zona metropolitana Zacatecas-Guadalupe a plena luz del día… ¿cuál convivencia en paz? Y no se vale poner de pretexto que fueron hechos aislados.

Tal como lo dijo la ombudswoman zacatecana, María de la Luz Domínguez Campos, el derecho a la convivencia pacífica “debe ser otorgado por las autoridades de manera estricta ya que se les ha otorgado la facultad de salvaguardar la seguridad pública, los derechos y el patrimonio de los zacatecanos”. Sí, es un deber de las autoridades, en el que los ciudadanos tenemos mucho que ver como copartícipes de la responsabilidad que cargan en sus hombros.

Pero además, hizo un llamado a las propias autoridades para “extremar las medidas, instrumentos y acciones para que regrese al estado la paz y tranquilidad que la población tanto reclama”. Sí, es un reclamo social. Sí, es necesario que se refuercen todas esas medidas que tanto presumen. Pero lamentablemente los hechos delictivos y sus estadísticas siguen gritando que no se ha avanzado tanto como lo presumen.

Conferencia de prensa tras conferencia de prensa de cada martes, el secretario de seguridad pública Ismael Camberos Hernández insiste en que hay resultados. Y no tendríamos por qué negarlos, como la detención de personas relacionadas con la comisión de delitos de los órdenes común o federal, o el aseguramiento de drogas, armas, vehículos, etcétera. Pero luego el discurso suele traicionar cualquier buena intención de mostrar eficiencia, cuando la gente percibe como “exageradas” las aseveraciones de la autoridad.

Cómo comparar, por ejemplo, lo citado párrafos más arriba por la titular de la CDHEZ, con el discurso de Camberos Hernández, ayer mismo, cuando señalaba que “cada semana, las instancias que integran el Grupo de Coordinación Local (GCL) diseñan acciones de prevención y contención, así como operativos de vigilancia y disuasión, en los 58 municipios. Ello, con el propósito de fortalecer la tranquilidad y la paz social, además de generar un ambiente de armonía social para que las y los zacatecanos desarrollen sus actividades cotidianas con toda normalidad”.

Yo le pregunto a usted, amable lector: ¿ha notado esas estrategias y acciones que el GCL dice diseñar cada semana? ¿Siente fortalecida su tranquilidad, siente que hay paz social? ¿Qué opinión tiene de las acciones que desarrolla la autoridad? Eso creo que nos lo preguntamos muchos todos los días, y muchos llegamos a la conclusión de que efectivamente falta mucho.

Nos falta mucho quizás por parte del gobierno, y nos falta mucho también por parte nuestra; nos hace falta ser más conscientes de dónde estamos parados, en qué ambiente se desenvuelven nuestros amigos, nuestros familiares, nuestros hijos. Nos falta tomar, ante una situación de inseguridad que no está a nuestro alcance, más y mejore medidas de autoprotección ciudadana, estar más vigilantes de nuestro alrededor, estar mucho más atentos a lo que sucede en nuestro entorno laboral, estudiantil, etcétera.

Pero sobre todo, nos falta ser más participativos y proactivos a la hora de ayudar a la autoridad mediante la denuncia, ya sea con voz propia o anónimamente; nos falta comprometernos más con nuestra propia seguridad coadyuvando al aportar información que podría evitar más crímenes, más delitos. Nos falta mucho, sí, pero a todos, no sólo al gobierno.

 


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