MANUEL SÁNCHEZ SÁNCHEZ*
MANUEL SÁNCHEZ SÁNCHEZ*

Sobra dar aquí una biografía de Ricardo Anaya, pues aquí nos referiremos a su inspiración y referente, la canciller de Alemania Ángela Merkel y su lectura del régimen parlamentario. No es atrevido aproximar las formas políticas del joven queretano con la de Merkel, pues más allá de pertenecer en los dos casos a partidos de centro derecha, de haber sostenido encuentros en el tenor de conmemoraciones del partido CDU (Unión Demócrata Cristiana) en Alemania, o de una fotografía con la canciller, en el discurso del político el queretano se distingue por la postura pro coalición tipo alemán, haciendo alusión al bloque de los partidos de derecha CSU (Unión Social Cristiana de Baviera)  y CDU, junto con el de izquierda SPD (Partido Socialdemócrata).

Otras interpretaciones lo acercan al caso chileno, del cual también se ha tomado como modelo para contextualizar la región latinoamericana. Sin embargo, la implementación de una coalición en México, para fines políticos, pasa por un cuestionamiento: ¿los partidos políticos tienen algún argumento para establecer lazos entre sí, cuando estos parten de filosofías diferentes? La respuesta dista de ser un simple monosílabo como un “sí” o un “no”, y se explica más desde la habilidad de quien encabece el movimiento.

Por otra parte, Anaya no se desprende de su actitud y visión juvenil del futuro nacional, lo cual no considero una desventaja, pues su adaptación a la tecnología y las industrias informáticas y digitales muestran una faceta que lo vincula a las dinámicas de comercio globales a mediano y largo plazo. El trabajo para el queretano es claro, ya no sólo exponer las ventajas de un sistema político basado en la coalición, sino conectar con el electorado en un sentido emocional; claro está que sin soltar la bandera que le distingue frente a los demás.

Otro aspecto que no puede dejar de analizarse es el de la operatividad que pretende para el país, dado que las diferencias entre la madurez política en Alemania y en México son evidentes –tanto en representación, como en gobernabilidad–, y no se ignore que ambas macronaciones se sustentan en un sistema federal, con división de poderes, y comparten estructuras de un Estado moderno. Aunque los alemanes optaron por un régimen parlamentario, es decir, el legislativo tiene gran peso para cualquier decisión de gobierno; el trabajo se da entonces en lo que hacen el canciller y el parlamento; hay un presidente, pero él se ocupa de asuntos internos. Con estos actores, la importancia se radica en las coaliciones entre el CDU y el SPD para la formación de un gobierno, cuando no hay mayoría absoluta en las urnas.

El reto para el joven queretano, en el posible caso de ganar la presidencia de la república, será el de hacer operativa esa coalición en el gobierno, sin ignorar las fuerzas que formen las cámaras de diputados y senadores. Entonces ¿es malo que se inspire un político en el modelo alemán? Para nada. Esa respuesta pareciera muy holgada, sin embargo resume que es totalmente válido ver qué cosas sirven y pueden operar del sistema de gobierno en el país europeo –sobre todo sin perder de vista que en Alemania se rigen por un sistema parlamentario y en México por un modelo presidencial–, pues se ha comprobado su eficiencia y eficacia, la cual los mismos ciudadanos alemanes no dejan de criticar para mejorar.

Cerramos la reflexión dejando preguntas abiertas, para que el lector haga su propio ejercicio de reflexión: ¿logrará montarse una coalición de manera operativa? ¿Las propuestas del joven queretano lograrán trascender independientemente del resultado en las elecciones? Considero que Anaya sí considera el modelo de canciller, más que de presidente o llevar un sistema presidencial como el mexicano a un híbrido parlamentario. La historia política de México no tiene precedentes a dichas cuestiones, por lo que resultará interesante ver cómo y por qué sería modificado el sistema político que, al parecer, ya no le responde al ciudadano.

 

*Es autor del libro Entre militares, mineros y artistas.

La historia de la migración alemana en Zacatecas. 1825-1835

(Fundación Roberto Ramos Dávila, 2017)


Los comentarios están cerrados.