SERGIO SARMIENTO
SERGIO SARMIENTO

“El poder puede cambiar de manos, pero no de mañas.”

Hugo García Michel

 

Durante años, el rostro de Jaime Bonilla adornó el camino a lo largo de la Escénica, la hermosa autopista que bordea la costa de Tijuana a Ensenada. Docenas de espectaculares lo muestran en compañía de Andrés Manuel López Obrador sin ofrecer un mensaje concreto. Hoy, que ya es tiempo legal de campaña, los anuncios proponen por fin a Bonilla como candidato de Morena al Senado. Bonilla es un próspero empresario y ex diputado federal por el Partido del Trabajo. Él fue quien llevó a Andrés Manuel al Juego de Estrellas de las Ligas Mayores de Béisbol de 2016 en el Petco Park de San Diego. En política, este millonario izquierdista ha sido un entusiasta seguidor del tabasqueño. Las reglas electorales de nuestro país son perversas. López Obrador pudo usar los spots de radio y televisión de su partido durante años para impulsar su candidatura. Bonilla hizo lo mismo en Baja California con espectaculares que, sin duda, le costaron más que el límite de gasto de campaña. En cambio, cuando Mexicanos Primero difundió un anuncio que llamaba a defender la reforma educativa, y sin mencionar nombres pidió a los electores “Piensa bien y elige al candidato que apoye la transformación educativa”, el Tribunal Electoral lo censuró. La reforma electoral de 2007 fue hecha para otorgar a los partidos un monopolio en la expresión de ideas políticas, por lo menos en anuncios de radio y televisión. El voto del Tribunal Electoral se llevó a cabo en una sesión privada (¿para qué queremos transparencia?), pero sabemos que fue dividido. Al final; sin embargo, el Tribunal mandó el mensaje de que el spot de Mexicanos Primero viola “el modelo de comunicación política establecido en la Constitución”. No es un modelo que proceda, por supuesto, de la constitución liberal de 1857 o siquiera de la estatista de 1917. Es la que enmendó un grupo de legisladores en 2007 para fortalecer la partidocracia. El artículo 41 de la Constitución de 2007 nos da la avalancha de spots con la que los partidos pretenden lavar el cerebro de los mexicanos. Es el que prohíbe a cualquier ciudadano u organización social comprar tiempos de radio y televisión para promover sus posiciones políticas. La idea pudo ser justa si se hubiera impedido todo acceso de partidos o candidatos a la radio y la televisión, pero no, la clase política simplemente se dio a sí misma el monopolio en estos medios. Después de todo, la “sociedad civil” es fifí y no se le puede permitir que exprese sus ideas. Quizá la iniciativa fue patrocinada por los dueños de los espectaculares. Éstos se han convertido en el medio favorito de los políticos que no tienen el control de los spots de sus partidos. Por eso Bonilla satura desde hace años la Escénica con sus anuncios. Sin embargo, hay distintas formas de tener acceso a los medios. Una nota de Primer Sistema de Noticias, por ejemplo, nos informaba el 4 de mayo que, según una encuesta realizada por PluralMX, Jaime Bonilla, de la coalición Juntos Haremos Historia, está en primer lugar en la contienda por el Senado en Baja California tras haber subido de 22 a 29 por ciento en las preferencias. PSN es una fuente importante de información en Baja, ya que cuenta con un canal de televisión abierta, el 29, así como estaciones de radio en Tijuana y San Diego, y publicaciones impresas y electrónicas. La información de PSN nunca señaló que Bonilla, el candidato, es también el dueño de PSN.

 

Celebraciones

Este 5 de mayo se cumplieron 200 años del nacimiento de Karl Mark. Muchos lo celebraron, a pesar de que los regímenes inspirados en sus ideas han matado a 100 millones de personas por hambre y purgas políticas. Supongo que tendremos que celebrar también los aniversarios de Adolf Hitler.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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