SERGIO SARMIENTO
SERGIO SARMIENTO

“El cine es un espejo pintado.”

Ettore Scola

 

Si el cine es un espejo de la sociedad, es insensato distanciarlo de la política. Afortunadamente, esto no ocurre. El cine y otras formas de expresión audiovisual buscan siempre manifestar puntos de vista políticos. Si bien durante mucho tiempo el cine comercial trató de mantenerse aislado de la política, en parte por temor de los productores a meterse en problemas, una y otra vez los realizadores han incursionado en el tema. El Sr. Smith va a Washington (1939) de Frank Capra, mostraba a un senador ingenuo, representado por Jimmy Stewart, que llega al Senado estadounidense y se enfrenta a la corrupta clase política. Z, la clásica cinta de 1969 del franco–griego Costa–Gavras, con guión del español Jorge Semprún, narra el asesinato de un político demócrata por una junta militar. Todos los hombres del presidente (1976), de Alan J. Pakula, recrea la investigación de Watergate por dos reporteros del Washington Post, que llevó a la renuncia del presidente Richard Nixon.

El cine político en México enfrentó en el pasado serios problemas de censura. La sombra del caudillo, de Julio Bracho, basada en la novela homónima de Martín Luis Guzmán, fue filmada en 1960, pero las autoridades impidieron su estreno hasta 1990. Rojo amanecer de Jorge Fons, fue mutilada para permitir su estreno en 1990. El grito, México 1968, de Leobardo López Arretche, era un documental que narraba el movimiento estudiantil de 1968 y que circuló sólo en cineclubes. La ley de Herodes (1999) de Luis Estrada, era una crítica mordaz al PRI y al sistema político, como también lo era La dictadura perfecta (2014) de Luis Estrada. Pero México vivía ya otros tiempos. Esta última, en lugar de ser censurada, fue seleccionada para representar a México en los Premios Goya de España.

No todo el cine político en México es crítico. Andrés Manuel López Obrador ha tenido no una, sino tres películas de apoyo. Luis Mandoki presentó en 2006 ¿Quién es el señor López? e inmediatamente después Fraude: México 2006. Epigmenio Ibarra y Verónica Velasco estrenaron en 2017 Esto soy, otra película de promoción de López Obrador. Ninguna fue censurada.

En estas últimas semanas se promocionó en autobuses una serie documental llamada Populismo: América Latina, cuyo último capítulo era Andrés Manuel López Obrador: el redentor furioso. Jame García Mata, el productor, dio una entrevista a Ciro Gómez Leyva en la que aseguró que López Obrador presionó a las televisoras para no exhibirla. Se anunció que la serie se transmitiría por el canal de National Geographic, pero la empresa lo negó.

López Obrador declaró: “Tengo información de que este documental costó 100 millones de pesos” y afirmó que la serie se sumaba a la guerra sucia y las mentiras del PRI y del PAN en su contra. Acusó a Carlos Salinas, Claudio X. González y Roberto Hernández de financiar la serie y a Carlos Slim y Alejandro Ramírez de pretender exhibirla en Claro Video y Cinépolis. Nadie que yo conozca ha visto la serie; sin embargo, ni nadie tiene hasta este momento ha expresado la intención de difundirla. López Obrador ha declarado que “Si dicen quién les pagó yo la transmito en mi feis (Facebook).”

Yo no sé si la serie es buena o mala. Que sea política y crítica me parece natural. Lo que me preocupa es regresar a los tiempos de la censura. Si la serie existe, defenderé el derecho que tiene de ser exhibida, pero también el de criticarla. Espero que Estrada, Mandoki y Epigmenio se unan a este esfuerzo por la libertad.

 

Bombardeo inclemente

Ricardo Anaya cuestionó ante los miembros de la CIRT la confiscación de tiempos de radio y televisión para bombardear a la población con mensajes políticos. Estoy de acuerdo. Nada ha dañado más a los medios mexicanos, y a la clase política, que esta avalancha inclemente de spots.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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