DESAPARECIDO

Pues ahí tiene que los señores del gobierno hicieron una rueda de prensa para anunciar, con bombo y platillo, los resultados que obtuvo el góber Alejandro Tello en su exitosísimo periplo por las europas germánicas (a Alemania, pues)… y lo más curioso de todo es que ¡el góber no estuvo presente en su anuncio!

Eso sí, el secretario de Economía, Eduardo Bárcena Pous se llenó la boca reportando que platicaron con unas cuantas empresas y que una media docena está pensando si vienen a invertir aquí, por lo que ya están revisando a ver qué les pueden ofrecer como incentivos fiscales… ¡exitazo! Ja, ja. A lo mejor por eso no estuvo el góber…

 

GASTALÓN

Por cierto que en esa misma rueda de prensa, donde se confirmó que se gastaron una lana en el viaje, no faltó el insidioso reportero que incomodara a los funcionarios al preguntar, palabras más, palabras menos, cuál fue el papel que jugó o a qué fue la presidente del DIF Estatal, esposa del góber Tello, la doctora Cristina Rodríguez. Y ¿qué creen que pasó?

Pues que ni tardo ni perezoso, inopinadamente intervino –se metió– el coordinador de comunicación del gobierno, Héctor Alvarado, para decir que lo que le estaban diciendo que dijera, según él, era que el góber mandaba decir que todos los gastos corrieron por cuenta de su propio bolsillo. Lo que no pudo decir, es que el bolsillo de Tello se llena… con nuestro dinero.

 

CLARIDOSO

Un premio deberían de darle al presidente estatal del PRI en Zacatecas, el profe Felipe Ramírez Chávez, nomás por la manera en que es capaz de construir una respuesta que nadie entienda, cuando le preguntan cosas escabrosas. Como ayer, cuando le preguntaron si los resultados de sus gobiernos afectarían a la elección.

Se la aventó así: “Impulsamos nuestros candidatos, pero finalmente también no somos responsables completamente (sic) de las acciones que ellos realizan, a veces ayudan al partido (sic), a veces no (sic), pero es la gente quien lo determina”. ¡Premio al lavado de manos! A ver si no le pasa lo que a su dirigente nacional… sí, al que quitaron, Enrique Ochoa Reza.

 

MISTERIO

Al frasco de veneno cayó un caso verdaderamente peliagudo para las víboras detectivescas, o quien se apunte con ganas de investigar –si es que les interesa–, y se trata de un caso de desaparición forzada… ¡de credenciales de elector! Lo peor de todo, es que los indicios apuntan a que el gobierno es responsable. Tan–tan-tan-taaaaaan.

El chisme es que cuando uno va a una de esas oficinas públicas donde le piden la credencial en los filtros de entrada (como en los de los edificios de Ciudad Administrativa, o en la Fiscalía, y así), resulta que a la hora de salir ¡le salen con el chistesito de que su credencial ya no está! Que se perdió, o que la entregaron erróneamente, o que… vaya usted a saber. ¿Quién le entra?


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