ALFONSO CARLOS DEL REAL LÓPEZ*
ALFONSO CARLOS DEL REAL LÓPEZ*

Me enteré del caso de un joven recientemente fallecido cuyos padres donaron sus órganos, por una colaboradora mía. Ella estaba triste porque a su vez, una de sus hijas se encontraba afectada. El muchacho era un compañero de generación, se conocían y había convivido mucho, hasta donde entiendo. En ese momento era solamente: “murió el amiguito de una de mis hijas y ella está muy triste”. Una cuestión completamente ajena a mi realidad.

Nunca dimensioné que al paso de los días se generaría una noticia que nos estremecería a varios. Los padres del joven habían decidido donar los órganos del muchacho y médicos del IMSS habían dado a conocer la situación en una rueda de prensa.

En un portal de noticias leí que “Juan Carlos Ramos Escalante, director del HGZ 1 del IMSS, informó a la prensa que el paciente ingresó a terapia intensiva con daño encefálico derivado de un accidente en el deporte, no de impacto, sino propio de su organismo. Se le sometió a una cirugía para revisar su cerebro pero no hubo éxito en su supervivencia, por lo cual se platicó con los familiares, quienes accedieron a la donación multiorgánica.

El lunes inició la logística de procuración de órganos y tejidos, que se concretó el martes. Con el corazón, hígado y ambos riñones se beneficiará a 4 personas, con las córneas a 1 o 2 y con el tejido músculo-esquelético, de 1 a 50, según la cantidad requerida. Ramos Escalante precisó que el destino de los órganos se define con base en las listas de espera, de acuerdo con las políticas coordinadas por la Comisión Nacional de Trasplante”.

Un par de días más tarde, ya muy noche, mientras revisaba cosas en Facebook, di con un post de Paco Elizondo, titular del noticiero matutino en Radio Zacatecas. El texto que puso en su perfil de la red social me dejó realmente contrariado. Muchas emociones complejas en pocos segundos. “El corazón donado por el joven zacatecano de 17 años, Carlos David Najera (sic) Enriquez (sic), ya está en la CDMX, seguirá latiendo para beneficiar a su receptor, así de maravillosa es la vida, tan maravilloso como el acto de generosidad y amor de sus padres que decidieron que se dispusiera de sus órganos…”; ese texto estaba plasmado con imágenes del traslado de los órganos del joven en un helicóptero. La publicación fue compartida en más de mil ocasiones hasta el momento de escribir estas líneas.

Ya en otra publicación, el propio Elizondo da a conocer una fotografía del joven zacatecano. “Él es Carlitos Najera (sic), el hijo, el amigo, el campeón, el héroe que donó corazón, hígado, riñones, córneas y tejidos para beneficiar a más de 50 personas, estamos orgullosos de ti… Gracias Olga y Victor (sic) (sus padres) por esta gran muestra de amor al prójimo”. Igual caso que con la anterior publicación, muchísimas veces compartida, pero más allá de eso, decenas de comentarios que estremecen el alma y apachurran el corazón.

La fotografía posteada por Paco Elizondo no pudo ser mejor. Ahí quedará para la memoria colectiva la imagen de un joven en la plenitud de la vida, con ojos alegres, sonrisa entre pícara y noble, cabello un tanto abultado pero natural, con outfit deportivo, posando sin proponérselo y reflejando lo que muchos quisiéramos tener: vida dentro de las vivencias.

Es contradictorio que a la partida de alguien reflexionemos el sentido de la existencia y el significado de la palabra “generosidad”. Morir también significa vivir. El adiós terrenal abre la puerta al recuerdo permanente. Un acto quizás muy doloroso ha provocado que se tenga una evocación sublime de lo que representó donar órganos.

Sin conocerte ni a ti ni a tus padres, celebro tu vida, Carlos David Nájera Enríquez. Sé que donde quiera que estés, estás bien, seguramente feliz, contento. No sé de tu vida, pero sé que tu partida hizo que el dedo de Dios tocara el corazón de muchos, entre ellos el mío y el de muchísimas personas más.

Gracias por todo lo que significa para muchos el halo del final de tu vida en el mundo terrenal. Gracias por dejar un legado de amor, de generosidad y solidaridad. Gracias por todo.

Alguien me dijo que en tu misa, Carlos David, que tu hermano mayor había dicho –palabras más, palabras menos– que tú le decías que él era tu ejemplo, cuando en realidad tú siempre fuiste ejemplo para él. Si eso es verdad, déjame añadir algo: eres ejemplo para muchos más. Eres grande, Carlos David. Eres grande.

Dios te bendiga hoy y siempre.

*Politólogo


Nuestros lectores comentan

  1. No nada más dio vida a más de 50 personas, sino un ejemplo de vida que muy pocas personas tienen, también los padres por acatar la voluntad de su hijo, ojalá la humanidad tomáramos en cuenta que ahora la ciencia está muy avanzada, y así como los padres tomaron la decisión, creo que para ellos saber que su hijo vive en 50 personas, es un orgullo felicitaciones y mil que mil un millón de gracias por tan noble Lilabor, en hora buena papás.