Fantoche

Parece que fue poco comentado el hecho aunque bastante visible, pero opinan los chismosos politicófilos que, sin duda, le afecta al Peje Andrés Manuel López Obrador que un fulano aparezca a su lado, en pleno escenario electoral, portando un chaleco antibalas –que además le queda chico–, como lo hizo (oootra vez) el tal Marco Flores, cantante metido a candidato.

Tanto que habla y refunfuña el Peje de quienes hacen “fantochadas” (como él mismo dice), que seguramente le dio un retortijón en la panza ver tal muestra de fantochez en medio de un evento con campesinos. O qué, ¿a todos los campesinos asistentes les van a regalar también su chaleco? Porque en el campo, vaya que están también expuestos a los malos…

 

Socialito

Luego del resonado vacío que hicieron muchos dizque seguidores del Peje López Obrador en su evento sostenido en Fresnillo, achacado a la responsabilidad de los monreales, no faltó el chismoso que dedujera que en realidad hubo poco interés por parte del más pequeño de la familia, Saúl, en la visita de su gurú, pastor y guía.

Y es que cuentan que, apenas luego de terminar el desairadón evento, a Saúl Monreal no se le vio acompañando a los demás eventos a AMLO, sino que lo vieron comiendo tranquilamente en conocido restaurante de carnes en el centro de la ciudad. Nooo, pues con ese interés en sus visitantes más importantes, ¿cómo le pondrá atención a su terruño?

 

Desinterés

En cada elección, sobre todo en aquellas donde se elige Presidente de la República, es bien sabido de medio mundo que desde las delegaciones federales se han llegado a cometer toda clase de delitos electorales, por eso muchos se preguntan ¿por qué los delegados federales no asistieron a la capacitación que les ofreció la Fepade en estos días?

Seguramente, dicen en el rancho, a los delegados federales les importa un comino la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, y por eso mandan a puro “representante”. ¿Así cómo quieren que confíe la ciudadanía en que no meterán las manos en el lodo? Alguien les debería jalar las orejas, pero… ¿quién?

 

Burocratitis

Parece que al ex vocero de seguridad estatal, hoy simple comunicador entre comillas de la Secretaría de Seguridad Pública, no le ha caído el veinte de su papel de facilitador de información, y piensa que los reporteros tienen que sujetarse a los protocolos que operan solamente para los burócratas.

O sea, que tienen que esperar a que un subordinado le pregunte a su jefe, y éste a otro superior, si pueden hacer una entrevista a tal o cual, y aguantar a ver a qué hora se digna el jefe en responder si se puede o no… Eso no le funciona a la imagen de su jefe el secretario Ismael Camberos, y mucho menos a la del góber Tello, a quien finalmente le caen todas las broncas.


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