René Fernando Lara Cervantes
René Fernando Lara Cervantes

Una de las aristas más importantes en el tema del agua potable en México es el del consumo de agua embotellada, el cual guarda una relación con la desigualdad y los derechos humanos; en este sentido, el Artículo 115 de la Constitución Mexicana dispone que los municipios sean los responsables de entregar agua potable apta para consumo humano, además de drenaje, alcantarillado y saneamiento, no obstante esto sólo se cumple de manera parcial. El agua que se distribuye a través de los sistemas de agua potable no cuenta con la confianza de los consumidores, puesto que a pesar de ingresa limpia a las tuberías, la falta de mantenimiento de las mismas y  la falta de cuidado en las cisternas y tinacos casi asegura que el líquido se reciba con cierto grado de contaminación. Los hechos antes mencionados son el principal impulso del crecimiento de las ventas de agua embotellada, cuyo crecimiento se incrementa año con año. De acuerdo con Forbes, el auge en el consumo de este producto inició en 1991 tras una epidemia de cólera y el inicio campañas preventivas del gobierno para evitar que los casos aumentaran. Además, según Sin Embargo, en la década de los 90 la publicidad de las embotelladoras se enfocaba en su calidad y pureza, lo que en conjunto con las campañas gubernamentales fue definitivo para el despegue del agua embotellada. Actualmente México es el principal consumidor del líquido en esta presentación  en Latinoamérica, con un consumo al 2016 de mil 500 litros de agua al año, con un gasto mensual promedio de 500 pesos, lo que representa tres veces más del presupuesto recomendado por la Organización de las Naciones Unidas para este fin. Estos datos se pueden interpretar como la transformación de una necesidad básica, que preferentemente debería ser cubierta por un servicio público, en un negocio que hoy en día equivale a 66 mil 500 millones de pesos que involucra al menos a 80 por ciento de la población mexicana. Cabe resaltar que Danone, Coca Cola y Pepsico acaparan 64 por ciento de las ventas con 6.1 millones de litros en total, lo que da una idea del potencial conflicto de intereses y el abandono de los organismos operadores en la materia. Sin embargo, el agua embotellada puede no ser tan segura como se pensaba, y es que un estudio realizado por Orb Media, una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos, encontró que las principales marcas de agua embotellada en el mundo están contaminadas con partículas de plástico, las cuales se filtran en el proceso de envasado; y que en el caso particular de México, los resultados arrojaron que al menos la marca E–Pura de Pepsico, sufre de este tipo de contaminación. A la luz de los hechos se puede apreciar que es necesario revertir la situación para darle su lugar al agua potable como asunto de salud pública y derecho humano. En este sentido se requiere cambiar patrones de consumo, fortalecer paulatinamente a los organismos operadores, mejorar los sistemas de distribución de agua potable e incentivar el cuidado de los contenedores de agua en los hogares. A nivel legislativo se necesitará hacer frente a los intereses mercantiles de las grandes empresas, lo cual será una tarea sumamente compleja, empero, necesaria.

lararene83@yahoo.com.mx

 


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