Jesús Alberto Cano Vélez
Jesús Alberto Cano Vélez

El incorporar por primera vez la investigación y el desarrollo a las reglas de origen, beneficia a Estados Unidos y Canadá, al tiempo que a México pudiera no afectarle, por tratarse de un componente regional

 

Canadá propuso en la sexta ronda de negociaciones del TLCAN modificar con una nueva metodología, de sumar salarios a reglas de origen, sin afectar algún componente regional, y sin mencionar números sobre las tasas de contenido regional. El incorporar por primera vez la investigación y el desarrollo a las reglas de origen, beneficia a Estados Unidos y Canadá por estar entre los líderes en ese campo a nivel mundial, al tiempo que a México pudiera no afectarle, por tratarse de un componente regional. Ligthizer se quejó de que la propuesta canadiense de reducir su dependencia era “enormemente vaga” y afirmó que podría facilitar el camino para el uso de más partes originarias de China y otras terceras naciones, en autos producidos en América del Norte. Por su parte, la secretaria canadiense de exteriores, Freeland, refutó las quejas de Lighthizer a la propuesta canadiense de ahorros, al señalar que fue bien recibida por las compañías automotrices de Estados Unidos y Canadá. Las reglas de origen de TLCAN ayudan a garantizar que los beneficios de los acuerdos comerciales se otorguen únicamente a los bienes producidos por las partes signatarias y no a los bienes fabricados total o parcialmente en otros países. La iniciativa canadiense contempla la propiedad intelectual y las tecnologías emergentes, en las normas de origen para los automóviles, lo que inflaría el porcentaje de contenido estadounidense dado el dominio de la investigación en Estados Unidos. Luis Foncerrada, director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, declaró que México necesita más inversión como proporción del PIB, para superar los bajos niveles de crecimiento, de 2 por ciento, en los que ha estado estancado por años, puedan superar los niveles que alcanzaba en el pasado. La falta de inversión pública frena el crecimiento de México, declaró al respecto Foncerrada. También en este sexenio, se registró en México la inversión pública más baja, y la inversión privada se mantiene en 17 por ciento del PIB, mientras que la pública es 7 por ciento del PIB. Muchos mexicanos  todavía recuerdan que durante los años cuarenta, cincuenta y setenta del siglo pasado, México crecía a ritmos anuales de más del 6 por ciento, cuando el país aplicaba metas de inversión y políticas de crecimiento. . . y las lograba con inversiones y sus ahorros invertidos en la economía. Por su parte, se aumentó el déficit de Estados Unidos con México en más de 10 mil 199 millones de dólares, un incremento en el último año de 5 por ciento. Así, el déficit de dicho país con México se ubicó en el cuarto lugar, al ser superado por los saldos negativos de China, Japón y Alemania. Finalmente, subió de tono el conflicto comercial de China con Estados Unidos, por sus intentos de reducir su dependencia a lo que respondió dicho país a Trump con más aranceles. “Las presiones externas solo han hecho que el pueblo chino sea cada vez más duro”, declaró la semana pasada Zhu Guangyao, viceministro de finanzas de China. Y Trump respondió: “No estamos en una guerra comercial con China. Esa guerra se perdió hace muchos años por las personas tontas e incompetentes que representaban a Estados Unidos.”

 

 

(*)Economista

@acanovelez

 

 


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