Alberto Chiu
Alberto Chiu

Ayer el gobernador Alejandro Tello anunció que, a fin de proveer de más seguridad al estado y contar con mejor operatividad táctica, el gobierno del estado comprará un nuevo helicóptero dedicado a las tareas de seguridad. Y entregó nuevos uniformes, y equipamiento para varias corporaciones policiacas, y hasta llamó a la ciudadanía a tratar mejor a los jenízaros, pues con sus nuevas “galas” espera se les trate más dignamente.

Al mismo tiempo, nos enterábamos de que en el municipio de Monte Escobedo, al menos la presidente municipal, así como diversos miembros de su ayuntamiento y diversos pobladores señalaban a NTR Medios de Comunicación que prácticamente están olvidados, tanto de “la mano de Dios”… como de la seguridad pública del gobierno. Prácticamente se quedaron sin policías municipales, y dicen que las ausencias temporales del Ejército son aprovechadas por las bandas delincuenciales para hacer de las suyas y convertir aquella demarcación en zona de guerra, como ya lo demostraron el fin de semana.

Son contrastes con los que nos topamos todos los días. Generalmente son cosas de las que uno se va enterando hasta que saltan a los medios de comunicación, ya sea porque algún elemento policiaco –resguardado en el anonimato por temor a las represalias– lo relata a algún reportero, o porque simplemente los hechos violentos se superponen a cualquier nota propagandística de seguridad lanzada por la administración.

Necesariamente, nos obliga a reflexionar una vez más qué es lo que se está haciendo en materia de seguridad pública, qué tanto se está apoyando por parte de las fuerzas federales aquí presentes, cuáles son las estrategias diseñadas por el gobierno del estado, y cómo carajos es que un día sí, y al otro también, se siguen sucediendo los asesinatos, ejecuciones, levantones, secuestros, extorsiones, cobros de piso y demás delitos de los que sabemos, al amparo de una aparente impunidad.

Nos obligamos a pensar, también, qué tan efectiva es por ejemplo la capacitación que reciben los integrantes de las corporaciones policiacas, quién la imparte, cómo están certificados operativamente –y no sólo en cuanto a los exámenes de control y confianza–, y por qué carajos hay municipios, como el propio Monte Escobedo, que de la noche a la mañana se quedan sin policías y sin un solo aspirante a policía, simplemente porque la situación está “del cocol”, nadie quiere asumir tales riesgos, y es poco el apoyo que reciben.

Sí, tal vez la entrega de equipamientos y uniformes a los integrantes de las distintas corporaciones sea un buen paso, tanto para la dignificación de sus condiciones de trabajo, como para buscar que la ciudadanía los respete (claro, haciendo caso a lo que el propio mandatario señaló tocante a que “como te ven, te tratan”), pero… eso no lo es todo.

Sí, está bien que se piense en que la compra de un nuevo helicóptero que le dé agilidad a la atención inmediata en situaciones de riesgo o de peligro inminente, será una parte de la solución a la inseguridad, pero… no lo es todo, si no hay suficientes policías tampoco en cada demarcación.

En resumen, pues, al estado le sigue faltando más personal capacitado, certificado, comprometido con la seguridad de sus hermanos zacatecanos; le sigue faltando también mayor equipamiento para su estado de fuerza; le sigue faltando una estrategia de socialización de sus políticas públicas en materia de seguridad; le sigue faltando otra estrategia que involucre a la ciudadanía en la cultura de la denuncia y la corresponsabilidad social ante la comisión de un delito… le siguen faltando muchas cosas, empezando por mejorar la condiciones laborales, salariales y de vida de los propios policías, pues un uniforme nuevo no lo es todo.

Quizás tengan muchas ganas de que la ciudadanía apruebe sus acciones de seguridad, pero esto no sucederá mientras esa misma ciudadanía siga viendo hechos como los de Monte Escobedo, los de Nochistlán, los de Fresnillo o Guadalupe o Zacatecas, que nos gritan que sigue faltando mucho por hacer en cuanto a la seguridad nuestra y de nuestros familiares.


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