Alberto Chiu
Alberto Chiu

Si uno de los pilares para el desarrollo social y económico está en la generación de empleos, en Zacatecas las cifras que nos recetan los funcionarios públicos son, hasta donde señalan algunos estudiosos de la materia, una especie de “pilar de fantasía numérica” que no corresponde con la realidad, y que sin embargo le ayuda al gobierno en turno a disfrazar la parcial inutilidad de las políticas públicas en materia de desarrollo económico.

Ayer, por ejemplo, el secretario de Economía de la entidad, Carlos Bárcena Pous, aseguró que en los 17 meses de gobierno que lleva Alejandro Tello Cristerna se han registrado 12 mil 64 empleos “nuevos”. Si el mandatario prometió que en todo su quinquenio generaría 40 mil empleos (a razón de unos 8 mil plazas por año en su gobierno), eso significaría que en poco menos de año y medio ha avanzado su plan más o menos conforme a lo que prometió, a razón de poco más de 700 cada mes. ¿Usted los ha visto?

Lo más curioso, en el desglose de las cifras dadas a conocer por el titular de la Sezac, es que afirma que casi unos 4 mil 500 empleos se han generado en la industria manufacturera. Y que sepamos, el número de empresas de este amplio rubro es bajo, sus plantillas de trabajadores no han crecido sustancialmente porque no tienen más líneas de producción, y por el contrario sí nos hemos enterado de que presentan altas tasas de rotación de personal.

Igual dijo Bárcena Pous que en el sector de la minería se generaron mil 682 nuevos empleos, y nuevamente los estudiosos y conocedores del ámbito de esta industria se preguntan en dónde están, pues tampoco se sabe a ciencia cierta que las minas –en general– estén creciendo, mucho menos contratando a más personal. Y sí en cambio también nos enteramos de la rotación de personal en las minas, ya sea porque no convencen a muchos las condiciones laborales en la industria extractiva, ya sea porque en realidad muchos no estaban capacitados para tales trabajos.

Y quizá –no estoy seguro– una cifra más o menos “real” sea la de los empleos generados en el sector de la construcción, donde han registrado 631 nuevas plazas. Tal vez se expliquen y justifiquen con la cantidad de obras públicas que, diversas empresas locales, han emprendido tras ganar diversas licitaciones. En este rubro, sí se nota cuando hay más chamba para más trabajadores de la construcción.

Ahora bien, regresando a la opinión de diversos analistas y estudiosos de la movilidad laboral y sobre la rotación de personal, existe el concepto, la idea, de que muchas de las “nuevas plazas” que presume el gobierno son en realidad registros repetidos de las mismas plazas que ya existían, pero multiplicadas por el número de veces que las empresas tienen que contratar a alguien “nuevo” porque el anterior simplemente renunció o lo corrieron.

Estos registros –los de las “nuevas” plazas laborales– quedan asentados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, por ejemplo, pero son simplemente la constatación de que quizás esas plazas no son las más atractivas para quien busca un empleo, o tal vez al mismo tiempo refleja que mucha gente que busca trabajos no está debida y suficientemente capacitada para los mismos, ya sea en las minas, las maquiladoras o la construcción. ¿Qué sentido tiene pues anunciar “creación” de nuevas plazas, si al mismo tiempo se tiene el registro de un montón de desempleados de esos mismos puestos laborales?

Las preguntas al respecto se las siguen haciendo los especialistas y, claro, quienes buscan chamba: ¿qué tanto han crecido las industrias manufactureras instaladas aquí? Si han crecido, ¿por qué no suena que sus ventas o exportaciones, por ejemplo, se han disparado con tanto nuevo trabajador? ¿o por qué tampoco se ve reflejado en una economía con más circulante en la entidad, si es que hay tantos miles de nuevos puestos de trabajo? El autoengaño nunca es buen consejero, y se revierte.


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