Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“Nada contribuye más a la prosperidad y felicidad de un país como las altas utilidades.”

David Ricardo

 

La banca mexicana está teniendo muy buenos resultados. Esto tranquiliza a quienes piensan que es importante contar con una banca sana, pero irrita a quienes consideran que algo malo debe tener una economía si los bancos registran altas utilidades. Los 48 bancos mexicanos de 2017 (hoy ya son 50) tuvieron en conjunto un resultado neto de 137 mil 735 millones de pesos el año pasado (CNBV). El aumento es de un 28.4 por ciento nominal sobre la cifra de un año antes. Esto lleva a preguntar: ¿por qué creció tanto? Después de todo, la economía sólo se expandió 2.3 por ciento. El aumento es en parte consecuencia del alza en las tasas de interés. La tasa objetivo del Banco de México ha pasado de 3 por ciento el 16 de diciembre de 2015 a 7.5 por ciento en la actualidad. Es un aumento muy fuerte, 2.5 veces, en un tiempo muy corto. Estos aumentos surgen en parte de una mayor inflación, pero también de una gran incertidumbre sobre las condiciones económicas nacionales e internacionales. La liberación del precio de la gasolina, la depreciación del peso y las amenazas de Donald Trump han influido en esta alza. Los aumentos en los intereses generan un mayor flujo para los bancos, es cierto, pero no todas las tasas de interés que cobran estas instituciones han subido. Luis Robles Miaja, presidente del consejo de administración del Grupo Financiero BBVA Bancomer, me decía ayer: “Estamos viendo tasas hipotecarias sin precedentes en la historia de nuestro país, tan bajas como en Suiza, en los buenos tiempos.” A diciembre de 2017, el promedio ponderado de las hipotecas de BBVA Bancomer era, por ejemplo, de 10.5 por ciento y el rango variaba entre 9.73 y 11.6 por ciento. En 2015 el promedio de las hipotecas de la institución se ubicaba en 9.5 por ciento, pero la tasa de Banxico estaba a 3 por ciento, mientras que hoy se encuentra en 7.5 por ciento. En términos relativos, las hipotecas son hoy bastante más baratas. La captación de la banca está subiendo a buen ritmo: 9.2 por ciento nominal en 2017 para alcanzar 5 billones 273 mil 627 millones de pesos. La cartera de crédito lo hace aún más rápido: en 2017 cerró en 4 billones 745 mil 929 millones de pesos, con una expansión de 9.4 por ciento (CNBV). Son cifras buenas, pero muy lejanas al aumento del resultado neto. Una razón es que la cartera vencida ha bajado y se encuentra ya a niveles de países desarrollados. En diciembre de 2017, el índice de morosidad de toda la banca fue de 2.15 por ciento de la cartera total. No siempre ha sido tan baja la morosidad en nuestro país. En 1992 la cartera vencida bruta estaba en 6 por ciento, según la Auditoría Superior de la Federación. En 1994 ascendió a 8 por ciento, en 1995 a19 por ciento, en 1996 a 31 por ciento y en septiembre de 1997 a 42 por ciento. Por eso quebró la banca nacional y por eso hasta la fecha los contribuyentes estamos pagando el costo. A los mexicanos nos conviene tener una banca rentable, sí, pero una banca que viva con reglas que la obliguen a competir, a prestar a empresas y personas físicas. La banca que sólo prestaba al gobierno era inútil para los ciudadanos. La que quiebra es peor, pues se convierte en un lastre enorme para la sociedad.

En este momento escucho quejas por las altas utilidades de la banca. Pero yo más bien veo una gran oportunidad para que la banca pueda seguir creciendo y prestando en condiciones de competencia.

 

Fintech

Así como Uber revolucionó el negocio del transporte, las empresas fintech, que ofrecen servicios financieros por internet transformarán el negocio financiero. El Congreso acaba de aprobar una ley que regula a las fintech. Si es una buena ley, tendremos más competencia. Si es mala, muchos pueden perder su dinero.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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