Aborto

 

La ley natural excluye todo derecho a matar directamente a un hombre inocente, ninguna razón puede jamás dar derecho para disponer de la vida de los demás, ni siquiera en sus comienzos, ni el padre o la madre, pueden ponerse en su lugar, aunque se halle todavía en estado de embrión, para referir en su nombre la muerte a la vida. Ni el mismo, en su edad madura, tendrá jamás derecho a escoger el suicidio; mientras no tiene edad para decidir por sí mismo, tampoco sus padres pueden elegir para él la muerte.

La emancipación de la mujer está bien fundamentada, pero toda libertad públicamente reconocida tiene siempre como límite los derechos de los demás. La violación de los valores morales es siempre, para el bien común, un mal más grande que cualquier otro daño de orden económico o demográfico. No hay país cuya legislación no prohíba y no castigue el homicidio incluyendo el aborto provocado. Es misión del Estado preservar los derechos de cada uno, y proteger a los más débiles y no puede ir en contra de otra ley más profunda que toda ley humana, la ley natural; es inadmisible que médicos y enfermeros, cuya misión es conservar y favorecer la vida al máximo, se vean en la obligación de prestar cooperación inmediata a los abortos en contra de su nivel de conciencia. Ya hace un año habíamos platicado sobre la objeción de conciencia.

Lo que por el contrario incumbe a la ley es procurar una reforma de la sociedad, de las condiciones de vida en todos los ambientes, para que sea posible una acogida digna del hombre a toda criatura humana que está por venir. Ayuda a las familias y madres solteras, ayuda a los niños; estatuto para los hijos naturales y organización razonable de la adopción y no poner tanto obstáculo en este Estado para llegar a ella, que cuando se adopta aquí un niño hacen fiesta anunciando, dicho acontecimiento que es tan grande como esporádico, por los obstáculos que ponen a la adopción. Promover alternativas posibles para el aborto.

El verdadero desarrollo de la persona humana pasa por esta constante fidelidad a una conciencia mantenida en la rectitud y en la verdad. El Estado encargado de impartir justicia (pues esa es una de sus funciones) que cuando no la imparte con Caridad (virtud teologal) pierde lo que pueda tener de humanidad.

La ley humana puede renunciar al castigo, pero no puede declarar honesto lo que sea contrario al derecho natural, pues una tal oposición basta para que una ley no sea ley.

 

Dr. Fco. Javier Maldonado.

 

 


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