Alberto Chiu
Alberto Chiu

¿A cuántos menores de edad que pasaron por el reformatorio se ha dado seguimiento para saber si efectivamente cambiaron su conducta, y terminaron reincorporándose productivamente a la sociedad? Si las cuentas no me fallan… a ninguno. Pero es que la atención que se da a los menores que delinquen y son detenidos, me parece que además de insuficiente es, por demás, inadecuada. No sirve de mucho… o de nada, más bien.

De acuerdo con el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Armando Ávalos Arellano, se necesita destinar más recursos (más dinero, pues) a instituciones como el Centro de Internamiento y Atención Integral Juvenil de Zacatecas (CIAIJ), que se ubica en la carretera a Villanueva, y que recibe a aquellos jóvenes (hombres y mujeres) menores de edad que no pueden ser procesados como adultos, por más graves que sean sus delitos.

Pero me parece que hasta el momento los recursos que se han invertido en ello (sean muchos o pocos) prácticamente sólo alcanzan para “sostener” en funcionamiento dichas instalaciones, sin que realmente se vean frutos tangibles de “readaptación social”, o de reorientación de estos jóvenes. No son pocas las ocasiones en que diversos especialistas incluso se refieren al CIAIJ como una especie de “preparatoria”, haciendo referencia a que los Centros de Readaptación Social son la “universidad del crimen”, pues es ahí donde muchos terminan de “formarse” en el delito, ya que tampoco hay resultados en readaptación social.

Yo no sé si con más recursos para centros como el CIAIJ se logre dar más y mejor atención a esos menores infractores. No sé si mejorando sus condiciones de estancia en reclusión se logre cambiar su mentalidad y hacerles responsables para con la sociedad. O si ampliando dichas instalaciones se consiga que su pensamiento cambie para bien de la sociedad en general… pero al menos estoy de acuerdo en que más recursos quizás podrían traer también más especialistas, asesores, consejeros, etcétera, que mediante el diálogo con ellos pudieran obtener algo de resultados.

Sin embargo, platicar con ellos no lo es todo. Darles mejores atenciones ahí en las instalaciones tampoco, si al salir no hay nadie (ninguna instancia oficial, o una especie de consejero exterior) que dé seguimiento a cualquier esfuerzo que se haya hecho por su readaptación. Nadie sabe a dónde van esos jóvenes, si consiguen un trabajo, si se reincorporan a sus estudios, si forman una familia… o si acaban uniéndose nuevamente a las bandas delincuenciales que en un primer momento ya les habían “enganchado”.

Efectivamente, en los últimos meses hemos estado viendo cómo cada vez son más y más los jóvenes menores de edad que se involucran en actividades delincuenciales de mayor gravedad, llámese desde narcotráfico hasta secuestro, e incluso homicidios, la gran mayoría de las veces enganchados por el crimen organizado que les atrae con dinero fácil, simulaciones de poder, etcétera.

Y lo que se necesita es atención. Una atención tan especializada, que provoque que esos jóvenes no regresen a la delincuencia, y se requiere de un esfuerzo interinstitucional, que pueda permitirles conseguir chamba, seguir en la escuela, hacer familia, recomponer su entorno social particular, “contagiar” a más jóvenes de su bienestar propio lejos de la vida delincuencial. ¿Será posible con más recursos? ¿Cuánto más? ¿Por cuánto tiempo y con qué alcances?

No cabe duda que es un tema escabroso, demasiado amplio y difícil. Y que depende en gran medida de la formación que se obtiene en las familias, donde lamentablemente estamos viendo hay una enorme descomposición. ¿Puede el Estado suplir todo aquello que les faltó en casa, para recomponer el rumbo? Si todo fuera con dinero, sería muy sencillo. Pero creo que se requiere del esfuerzo de todos, desde casa.


Nuestros lectores comentan

  1. Es un error que, la gente crea que un delincuente se pueda reformar, toda persona que roba,extorcionaiola,secuestra,viola,distribuye droga y asesina. NUNCA…NUNCA se reformara por esos sueños Guajiros esta el pais como esta, por el sistema de INJUSTICIA que tenemos, y los delincuentes lo saben por eso les vale y se pasan por el arco sel triunfo la “Ley” Yo digo que merecen ser castigados como lo que son unos pinches delincuentes de mierda y merecen la misma piedad que ellos les dieron a sus victimas, ya sean menores de edad o adultos, que si tienen edad y mentalidad consiente del mal que causaron al empuñar un arma, tienen la edad para ser castigados por lo que hicieron, sin piedad…!