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CIUDAD DE MÉXICO. Ante los sismos registrados en los últimos días, las redes sociales han jugado un papel estratégico para el registro de la memoria sísmica en tiempo real propiciando el autocuidado colectivo y la reflexión social, lo cual contribuye a reducir la tensión que casi siempre deriva en crisis nerviosas, plantean especialistas.

Quizá en los últimos días, abres tus redes sociales y lo primero que se activa es el video del sismo que grabó uno de tus contactos mientras estaba temblando, o bien, tú mismo ya compartiste una foto o un mensaje de cómo viviste la actividad sísmica. Este fenómeno, explica en entrevista Giomar Romira Sancho, profesora investigadora de la Universidad Autónoma de México (UAM) especializada en movimientos y redes sociales, permite liberar el estrés que generan estos eventos.

“Es un fenómeno genial (expresar tu experiencia del sismo en redes sociales). Es una forma de autocuidado colectivo y la reflexión social, eso nos permite salir del estrés, saber que no estamos solos y poder decir cómo lo estamos viviendo, esto sirve para sacar tensión, para conocernos y acercarnos a la realidad compartida”, reflexiona.

La madrugada de este lunes, un sismo de magnitud 6, réplica del ocurrido el 16 de febrero de magnitud 7.2, activó la alerta en la Capital mexicana sin que se reportaran heridos o afectaciones estructurales.

De acuerdo con el reporte del Sismológico Nacional, el movimiento se localizó a 32 kilómetros al Este de Pinotepa Nacional, Oaxaca, a las 00:56 horas.

El evento quedó registrado inmediatamente en las redes sociales. Por esta vía, los usuarios compartieron mensajes narrando su experiencia sobre cómo vivieron el movimiento telúrico.

Otros usuarios utilizaron sus dispositivos móviles para grabar lo que sucedía mientras ocurría el sismo y, enseguida, compartieron el video en las redes sociales.

“Esa capacidad de procesar colectivamente el trauma en redes es muy importante. Es un laboratorio de producción de significados sociales. Es como un espacio de reflexión agregado, es parte de una ecología comunicativa amplia que nos permite encontrarnos y reflejarnos, eso permite un procesamiento colectivo del dolor”, añade Giomar.

Luz María Garay Cruz, profesora investigadora en movimientos sociales de la Universidad Pedagógica y de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, expone que a medida que se comparte la experiencia sísmica en las redes sociales, los usuarios van construyendo la memoria histórica digital de estos eventos.

“Hay una sensación de pertenencia colectiva en las redes sociales, de que todos estamos compartiendo lo que está sucediendo en ese momento. Algunas personas buscan registrar el momento de cómo lo están viviendo, es una especie de testimonio visual o auditivo que va a conformar esta memoria histórica digital de los momentos del sismo.

“Otras personas lo hacen más en el protagonismo para decir ´a mí no me espantó´ y yo creo que habría que diferenciar estos dos motivos”, señala Garay.

En términos colectivos, las redes sociales también son un herramienta que puede detonar un sentimiento de paz, abunda Garay.

“La manera de vivir los sismos ahora que tenemos recursos digitales nos da como esa sensación de gran colectividad en donde algunos encuentran paz al confirmar que no son los únicos que pasaron por ese evento y al confirmar que sus amigos están bien”, agrego.

Si eres de los que comparte su experiencia sísmica en redes sociales, las expertas recomiendan ofrecer tu testimonio narrado siempre en primera persona y especificar fecha, hora y lugar en el que ocurrió.


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