René Fernando Lara Cervantes
René Fernando Lara Cervantes

La presión sobre los recursos hídricos en el mundo va en aumento. En la actualidad, cerca de un mil millones de personas carecen de acceso al agua y otros 2 mil 700 millones cuentan con el líquido de forma intermitente, además, se estima que para el año 2030, la demanda de agua rebasará en 40 por ciento al suministro. Hoy en día, de las 500 ciudades más grandes del mundo, una de cada cuatro enfrenta problemas de estrés hídrico, siendo quizá el ejemplo reciente más referido el de Ciudad del Cabo, capital de Sudáfrica.  De acuerdo con la revista Time, esta metrópolis es relativamente próspera con una población de 4 millones de habitantes y caracterizada por ser un destino turístico que aporta el 9.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) sudafricano, repleto de propiedades multimillonarias, museos y restaurantes de lujo; sin embargo, los pronósticos actuales muestran que el abasto de agua de Ciudad del Cabo durará solo algunos meses antes de secarse completamente.

Existe una combinación de factores que orillaron a la capital sudafricana a esta situación, entre los que se encuentran el cambio climático, el aumento de la población y cuestiones políticas. En lo que se refiere al cambio climático, Ciudad del Cabo ha sido azotada por una sequía de tres años, caracterizada por niveles bajos de precipitación pluvial. Según datos publicados por The Telegraph, en 2014 las reservas de agua se encontraban a 87.9 por ciento de capacidad, aunque éstas se desplomaron hasta ubicarse actualmente en 25.8 por ciento, del cual el 10 por ciento no se puede utilizar.  En cuanto a la población, El País (España) refirió que ésta ha ido en aumento acompañada de un incremento en la urbanización,  esto significa que el número de habitantes de la capital se duplicó en las últimas tres décadas mientras que la urbanización se extendió de un 30 a un 60 por ciento en el mismo periodo, sin que se hayan hecho las inversiones necesarias en el sector hidráulico. En lo que se refiere a las cuestiones políticas, si bien Ciudad del Cabo ha sido reconocida a nivel internacional por la administración de sus recursos hídricos, hubo falta de preparación para mitigar esta crisis, en este sentido, las autoridades cometieron un error clave al no considerar dentro de la planeación los impactos del cambio climático al dar por hecho que las precipitaciones se mantendrían constantes. Desde 1990 los expertos advirtieron sobre una posible agua escasez de agua, no obstante las instituciones no fueron capaces de prever esta situación, lo cual en conjunto con la corrupción mermará la capacidad de recuperación de la ciudad. Si bien actualmente está invirtiendo en plantas de desalinización de agua y en la perforación de acuíferos, no podrá cubrir  en el corto plazo los 600 millones de litros diarios que consume la población.

Ante la crisis el gobierno de Ciudad del Cabo ha restringido considerablemente la dotación de agua por habitante, la cual desde el primero de febrero es de 50 litros,  como medida preventiva para postergar el Día Cero, que se espera llegue el 11 de mayo y que marcará el agotamiento de las reservas de agua de la metrópolis. Una vez alcanzado este punto, se abrirán 200 puntos de distribución donde los habitantes tendrán que recolectar su ración de agua diaria, que será de 25 litros por persona.

El caso de la capital sudafricana debe ser una lección valiosa para los gobiernos y la sociedad en general, especialmente en lugares donde hay escasez de agua, ya que la falta de líquido va más allá del colapso económico y social de una entidad, al volverse una cuestión de supervivencia.

 

lararene83@yahoo.com.mx


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