Manuel J. Jáuregui
Manuel J. Jáuregui

Dicen los que saben que no hay nada más terco que una mula andaluza. Una de estas mulas, de por sí mulas, son de esas que agarran el surco atravesado y ni se detienen ni se enderezan.

Con una disculpa a las mulas, andaluces y de toda estirpe, pero así está de terco el presidente del país vecino del norte con el tema del MURO entre Estados Unidos y México, pero sobre todo, respecto al tema de que ¡MÉXICO LO PAGUE!

Sale a relucir este maldito tema, ya que está ante el pleno del Congreso norteamericano un proyecto de presupuesto, uno que posee un renglón amplísimo de gasto discrecional, pero nada específico para el muro, por lo cual algunos piensan que de ahí puede salir el dinero para iniciar la construcción de este monumento a la insensatez.

¡Pero no va por ahí la bola!

Precisamente el Miami Herald acaba de publicar un muy detallado y fundamentado artículo citando fuentes de la Casa Blanca, que afierma que Trump no sólo sigue entercado en construir esta inútil chimistreta, sino que además está emperrado en que México LO PAGUE.

Claro, sin la venia de México.

De acuerdo con este renombrado diario, el Emperador Trump ya trae rebotando en el amplio hueco entre sus orejas una serie de ideas para forzar a que México lo pague INDIRECTAMENTE, y esto antes de su pretendida reelección en el 2020.

Algunas de las ideas que estudia el equipo trumpiano para financiar –parcial o totalmente– dicho muro serían:

1.- Fijarle un impuesto o cargo a las remesas enviadas desde Estados Unidos, las cuales sumaron el año pasado 28.6 mil millones de dólares sólo a México y 74.3 mil millones a toda América Latina.

2.- Imponerle tarifas a las importaciones provenientes de México que irían a un fondo de “superávit comercial” y de ahí generar el flujo para –cuando menos– iniciar la construcción del muro, y así rescatar su promesa de campaña.

3.- Imponerle una tarifa a los trabajadores foráneos importados por la industria tecnológica (la mayoría de origen hindú) de 2 mil 500 dólares por un trámite más veloz de su permiso.

Trump ha dicho, o más bien tuiteado, que México va a reembolsar el costo del muro “directa o indirectamente”.

Según estas mismas fuentes de la Casa Blanca, construir el muro y obligar a México a pagarlo es una de sus principales y más resonantes promesas de campaña ante su base de apoyo y que Trump no va a enfrentar al electorado norteamericano de nuevo sin haber cumplido su promesa.

Las ideas que están flotando para “obligarnos a pagar el muro indirectamente” nos parecen francamente descabelladas.

Suenan a un desesperado esfuerzo por convencer a todos que la Luna realmente es de queso.

Analicen ustedes: si Trump o el Tesoro norteamericano le fijan una tarifa al envío de remesas, crearán de inmediato un MERCADO NEGRO de éstas, las cuales se podrían mandar por “bitcoin” o alguna otra de las “criptomonedas”, y lo cobrado por este concepto no le alcanzaría a Trump ni para el guardarropa de Melania.

Por otra parte, meterle impuestos a las importaciones provenientes de México haría que fueran los CONSUMIDORES NORTEAMERICANOS quienes finalmente pagaran el infame muro.

¡Y no México!

Ahora que eso de bolsear a los pobres hindús a que financien el muro con sus visas de trabajo, primero que nada haría que el “Valle de Silicón” se ponga en huelga y que se desplomen Apple y Google, cobrando fuerza las empresas tecnológicas coreanas y chinas.

¡Sin lograr ninguna cantidad de ingresos significativa, pues el número de los permisionarios es relativamente pequeño!

Ni de manera individual ni en paquete poseen sentido alguno los estrategas de la Casa Blanca (que por cierto uno menos, pues acaba de tener que renunciar Rob Porter, uno de sus brazos derechos, acusado de maltratar física y psicológicamente a dos de sus ex esposas) con estas medidas que estudian para cubrirle el ego a Trump intentando darle forma a una promesa idiótica, carente de sentido, que no debió haber vuelto a repetir jamás una vez elegido.

Pero, en fin, amigos, ¡con estas mulas habrá que arar… tres años más!


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