Verdoso

En su autoasignada –y al parecer muy bien ensayada– nueva faceta de “vocero del Partido Verde”, el tal Víctor Armas Zagoya aprovecha cada oportunidad que tiene (y hasta las que no tiene) para promocionarse enfrente de medio mundo como aspirante a una candidatura por ese partido para las próximas elecciones.

Lo más chistoso de todo, dicen las víboras chismosas que le han escuchado, es que el todavía titular de la Secretaría del Agua y Medio Ambiente del estado, se promociona con amplia generosidad y condescendencia, pues dice que aspira a ser candidato… de lo que caiga, de lo que haga falta, pero ¡ser candidato, por favorcito!

 

Amiguis

En estos tiempos de presunta convivencia plural democrática e incluyente, nunca falta el presumido que aproveche cualquier cachito de reflectores para hacerse publicidad a costa de quien sea, y cuentan vecinos viboreros de Saín Alto, que su presidente municipal, José Ángel Zamora Flores es uno de esos presumidos.

Cuentan que, con tal de “quedar bien” (eso piensa él) y a ver si no termina tan mal su ejercicio, el perredista presume que es amiguísimo, cercanísimo, cuate de piquete de ojos y pellizco de ombligo de… ¡el gobernador Alejandro Tello Cristerna! No se sabe si eso le perjudique más a él que al mandatario, pero a ninguno le ayuda.

 

Chanflazo

Al frasco de veneno cayeron, como si fueran más bien gotas de ácido, sendos regaños porque en el Veneno de ayer se fue un resbalón y aquí se dijo que José Luis Figueroa Rangel, El Cepillo era presidente municipal de Pinos… cuando todo mundo sabe que es el primer edil de Loreto, Zacatecas. ¡Qué chanflazo!

Regaños aparte, los mensajes; sin embargo, consideran que de todos modos El Cepillo sigue siendo un traidor a Andrés Manuel, y que ya ni se acuerda de su pleito con el Peje porque no le conviene, y que mal hace tratando de embaucar a los profes con un presunto acuerdo para echar abajo la Reforma Educativa, y que en Morena ni lo quieren. O sea, que sí es cierto.

 

Ninguneo

Dicen las malas lenguas que, de seguir por el camino de menospreciar a medio mundo, el dirigente estatal del PRD en Zacatecas, Arturo Ortiz Méndez, acabará por conseguir lo que con tanto interés parece estar persiguiendo desde hace rato: darle en la torre al instituto político.

Que si menospreció la salida de Hiram Galván y su familia de las filas partidistas, es lo de menos, y que si manipuló a su antojo (y a sus pistolas, dicen) la más reciente intentona de renovar la dirigencia partidista, también no tiene importancia. Bueno, que nada parece importarle. A ese paso, a los perredistas no les importará tampoco.


Deja un comentario