ALEXA CARRILLO | NTRZACATECAS.COM
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“Qué feliz me veía yo bailando por primera vez en el escenario, por un momento todo se detuvo, tuve que mirar a las luces y de repente la fuerza se desprendió de mí; mi primera actuación en el Teatro José González Echeverría, nunca pensé que la disciplina de mis maestros y la pasión al bailar pudieran dar grandes resultados”, dijo Mario López, bailarín de jazz.

La danza es parte de la identidad de un pueblo, un estado, una nación, en sus diferentes expresiones y como arte; la danza posee cualidades que según sus aficionados y profesionales, es la madre de todas las artes, a razón de que vive en el tiempo y el espacio, como herencia de los primeros habitantes de la tierra.

Olga Griselda Torres Navarro, directora de la compañía artística Torrena, en Fresnillo, expresó que como profesional de la danza ha podido observar a través de los años que esta disciplina ha evolucionado en sus distintas expresiones; basada en su experiencia profesional, de más de 18 años, afirmó que durante la niñez, las personas son capaces de explorar sus sentidos, emociones y sentimientos, por lo que es una perfecta oportunidad para inculcar en esa etapa los valores humanos a través de artes como la danza, que ayuda al desarrollo integral de cualquier persona.

“La formación apropiada para este arte tiene que ser promovida por el apoyo de los padres, el desprendimiento académico de los maestros y la disposición y pasión del alumno”.

La danza mantiene una relación estrecha con la música y con la mayor parte de las artes, por lo que Torres Navarro considera que una persona que quiera desarrollarse en las artes escénicas, debe ser multidisciplinaria, objetivo principal de su academia; “se tiene que desarrollar una sensibilidad y expresión en el cuerpo, los movimientos, el espacio, el tiempo y el correcto manejo de la energía”.

Como docente y maestra de ballet, danza coreográfica, teatro y jazz, Olga Griselda tiene claro que los valores de la academia son el respeto y el amor para lograr la correcta formación en las artes escénicas; todo está respaldado en su formación, que comenzó profesionalmente desde los 14 años, donde tuvo la oportunidad de aprender en Miami, para luego regresar a Zacatecas, donde fundó su primera compañía; sin embargo, su corazón la llamaba nuevamente a Fresnillo, donde recién acaba de cumplir dos años.

“La idea de cualquier artista es dejar su estela, es un privilegio, hacer lo que me apasiona; Fresnillo me llamaba más por la necesidad que tiene el municipio de cultura y las nuevas artes para promover los valores y los sueños, que es lo que queremos, ejemplos de calidez humana en el arte”.

Las academias de baile que están situadas en El Mineral comparten un espíritu familiar que inspiran al desarrollo de los alumnos, maestros y padres de familia, para crear una buena formación: la disciplina, la dedicación, la pasión y el respeto forman parte de las cualidades que los bailarines profesionales desean para sus alumnos.

Jorge Luis Maldonado, alumno de danza coreográfica, con apenas un año de práctica, dijo que él mismo se ha percatado de ese cambio; refirió que antes de conocer su pasión por el arte, tuvo hábitos que no beneficiaban su crecimiento como joven amante de la música, pues afirmó que tristemente la situación en el municipio está cambiando la mentalidad de niños, adolescentes y jóvenes que como él tuvieron la oportunidad de tomar otro camino, pero el arte llegó a tiempo, por lo que piensa profesionalizarse en lo que ahora se ha convertido su pasión, y lograr trasmitir ese espíritu de lucha a más jóvenes, para que busquen un mejor camino para alcanzar sus sueños.

La educación que se ha impartido en el municipio ha inspirado a muchos a continuar su desarrollo académico, como Fátima Miroslava Rivera, que desde pequeña sus padres la llevaron a diversos talleres; su andar en el ballet fue gracias a su primera maestra, Alexa Peralta Bautista, de Royal Academy of Dance, quien la instruyó por varios años. “Yo quería entrar a danza folclórica, era lo que yo quería, pero animada por mi hermana menor decidí entrar a ballet y gracias a la disciplina y entrega de la profesora, me fasciné por la danza clásica”.

Gracias al talento, la motivación y apoyo de sus padres, decidió ingresar a la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, donde cursa las carreras de danza contemporánea y danza clásica.

La mayoría de los maestros de danza de Fresnillo comparten objetivos en común, como el de desarrollar la cultura y trasformar la sociedad actual del municipio, que pareciera perder poco a poco el sentido de la vida humana.

Por su parte, la licenciada Juana María Lum López se ha dedicado a la enseñanza del baile country, género que está despertando el interés de la ciudadanía, ya que los bailes folk no están relacionados con los tipos de baile que comúnmente se instruyen en Fresnillo. Lum López no busca que las personas se hagan fanáticos de este estilo, si no que después de cinco años de preparación, se formen talentos que puedan ser parte del crecimiento cultural de El Mineral, puesto que la cultura country no es considerada como una actividad importante.

“El baile country es una manera de promover valores, retomar la formación con disciplina que, aunque pareciera ser un baile que no requiere dedicación, demanda, esfuerzo, paciencia, destreza física y mental, se utilizan y desarrollan en todo momento durante la práctica para las diferentes coreografías”, asimismo, se utilizan los cinco sentidos para dar a cada paso y movimiento la expresión requerida, afirmó Lum López.

Como parte de la formación en este baile, se busca que los alumnos, hombres y mujeres, trabajen en sus habilidades personales, que se llegue a un conocimiento más profundo de la persona y que el contacto no se disfrace con los fanatismos de la vida material del mundo, ya que no es sólo el hecho de pisar el escenario y seguir los pasos de una melodía, si no que se logre trasmitir el sentimiento y el motivo de la danza para interactuar con diferentes estilos culturales que despierten la curiosidad.

El baile en línea ha sido una grata experiencia para María Elena Gómez, joven que lo practica desde hace un año. “Este baile se ha vuelto para mí una nueva forma de expresión, anteriormente practicaba jazz, danza que me encantaba, pero no formaba parte de mí en su totalidad; me alejé de mi formación de jazz y a los seis meses tuve la oportunidad de ingresar a este nuevo estilo, ya que veía la versatilidad de cada uno de los integrantes del ballet. La maestra dedica todo el tiempo y espacio a la preparación de cada uno de sus alumnos y, aunque no pareciera la disciplina que se ha fomentado, se ha visto reflejada también en mis actividades escolares, motivo por el que mis padres se han sentido orgullosos”.

El gesto de agradecimiento de los alumnos en cada actuación, es una motivación para los maestros y padres de familia, pues refleja la dedicación y esfuerzo de los artistas, adolescentes, niños y adultos, que son prueba de la sed que la ciudadanía fresnillense tiene de hacer contacto con la cultura, que, expresado por el poeta y dramaturgo, Johann Wolfgang von Goethe, “el arte es el mediador de lo inexpresable”.

 

*Periodista. El Diario NTR


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