FERNANDO QUIJAS* | NTRZACATECAS.COM
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No tiene mucho que se anunció que Cat Power, Warpaint y Best Coast estelarizarían junto con los locales, Sotomayor y Girl Ultra, el cartel de la primera edición del GrrrL Noise, el sábado 3 de marzo, en el Auditorio BlackBerry de la Ciudad de México. Un festival que, según sus creadores, pretende empoderar a la mujer dentro de la escena musical.

Aparte de tener un cartel bastante acertado, las intenciones del festival también son muy chingonas, por lo que es de reconocerse el mérito de sus organizadores para crear un evento diferente y hasta necesario para la reivindicación femenina, sobre todo en una época en que la palabra “inclusión” va tomando cada vez mayor fuerza.

Hasta ahí todo iba bien. Pero fue cuando me puse a ver los comentarios sobre el anuncio del festival en Facebook cuando apareció la primera muchacha incómoda, quien ante la pregunta de un joven sobre el precio del boleto, la chica en cuestión enseguida le espetó: “El festival es sólo para mujeres”. ¡Ah, jijo!

Obviamente la afirmación de la chica es falsa, ya que hasta el momento los organizadores no han mencionado que el evento sea exclusivamente para las mujeres. Pero me sacó de onda que, justamente cuando estamos hablando de “inclusión”, lo primero que hace esta muchacha es excluir a los hombres, y de la peor manera, tomando como alguna clase de “rehén” a algo tan chingón y universal como lo es la música.

No sé en qué momento pasó por la cabeza de esta chica que el evento sería únicamente para mujeres. Quizás fue el nombre o el elenco predominantemente femenino lo que la motivaron a hacer tal afirmación a tan sólo unos minutos que el anuncio apareciera en las redes sociales, pero creo que éstas no pueden ser razones por las que los hombres no podamos asistir.

Veámoslo de esta manera: Si yo quisiera organizar un evento de este tipo para empoderar a la mujer como creadora de música chingona, entonces me gustaría que todo mundo pueda apreciarlo y no sólo un segmento de la sociedad.

Si yo como músico quisiera que mi obra fuera apreciada, buscaría canales que me lleven a ser escuchado por más gente, sin tener que cerrarme a un sólo público en específico.

Si yo, como alguien que entiende de qué se trata el festival y que también disfruta de la música, quiero ser parte de estos avances que pueden generar un aporte sustancial a esta escena a nivel social, entonces no quiero ser excluido simplemente por ser hombre, y menos por parte de quienes precisamente exigen la inclusión y reivindicación de género.

Lo anterior sería una obvia y terrible contradicción, y son esas mismas contradicciones las que han golpeado al feminismo moderno desde adentro, llevando su lucha incluso a la radicalización del movimiento deformando las ideas originales, que eran en contra del machismo, la violencia y discriminación de género, exigiendo a su vez los principios de equidad y libertad para que las mujeres sean reconocidas como personas fuertes, independientes y autosuficientes.

En todo eso pensaba cuando en otro comentario en la misma publicación de Facebook me tocó leer a una joven que etiquetó a su novio diciéndole: “Para que me compres mi boleto, Juan”.

¡Plop!

 

*Periodista. El Diario NTR


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