Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“La habilidad de aprender más rápido que tus competidores puede ser la única ventaja competitiva sustentable.”

Arie de Geus

No es la primera vez que Andrés Manuel López Obrador empieza en primer lugar una campaña presidencial. Lo hizo en 2006. En enero de aquel año, según Consulta Mitofsky, el entonces perredista registraba una preferencia del 39 por ciento, contra 31 de Felipe Calderón del PAN y 29 de Roberto Madrazo del PRI. Al final cayó por escaso margen frente a Calderón, que recibió 35.91 por ciento de los votos contra su 35.29.

López Obrador afirma que no perdió, que el triunfo le fue arrebatado por la mafia del poder. Las encuestas, en cambio, muestran cómo la contienda se fue cerrando. Dos errores parecen haber influido en la caída de las preferencias de López Obrador y el alza de Calderón. El primero fue la decisión del tabasqueño de no presentarse al primer debate entre candidatos el del 25 de abril, en el cual su atril quedó vacío. El otro fue arremeter en reiteradas ocasiones contra el entonces presidente Vicente Fox con la frase “Cállate, chachalaca”.

Francisco Labastida perdió una ventaja todavía más importante. En enero del 2000 tenía 49 por ciento de las preferencias, contra 37 de Vicente Fox y 12 de Cuauhtémoc Cárdenas. El resultado final fue 42.56 de Fox contra 36.08 de Labastida. Fox subió cinco puntos mientras que Labastida bajó 13.

En 2012 Enrique Peña Nieto era el candidato con ventaja inicial: 50 contra 28 por ciento de Josefina Vázquez Mota y 22 de López Obrador. Peña Nieto perdió terreno, pero mantuvo lo suficiente para vencer con 38.20 por ciento contra 31.57 de López Obrador y 25.68 de Vázquez Mota.

López Obrador está hoy empezando en un claro primer lugar. Ayer El Universal publicó una encuesta de Buendía & Laredo que lo coloca como puntero con 32 por ciento, seguido de Ricardo Anaya con 26 y José Antonio Meade con 16. Otras empresas han ofrecido cifras distintas. Parametría, por ejemplo, colocaba en diciembre a López Obrador adelante con 30 por ciento, seguido de Anaya con 22 y Meade con 19 por ciento (preferencia bruta). Todos los sondeos de empresas reconocidas, empero, coinciden en el orden.

Seis puntos porcentuales no son insuperables. Son menos que los ocho puntos que remontó Calderón en 2006. Parecería que Anaya es el único que tiene realmente la posibilidad de alcanzar al puntero. Meade no sólo se encuentra muy atrás, sino que no ha podido avanzar en las primeras semanas de esta campaña disfrazada de precampaña.

Una pregunta es si Andrés Manuel cometerá nuevamente los errores del 2006, a los que hay que sumar la toma del paseo de la Reforma de julio a agosto, que le significó empezar en tercer lugar en la contienda del 2012. Es difícil saberlo, pero hasta ahora veo a un candidato más maduro. Las posiciones que presenta son más moderadas que en el pasado. El tabasqueño, por ejemplo, rechazó por “populista” la propuesta de un ingreso mínimo garantizado que Anaya ha asumido como propia. Su iniciativa de amnistía a criminales y otras; sin embargo, han generado fuertes cuestionamientos.

Quizá la mejor arma del nuevo López Obrador sea el sentido del humor. Si en 2006 perdió la compostura ante los cuestionamientos de Fox, y le espetó el “Cállate chachalaca”, hoy reacciona con ironía. Ante las acusaciones de recibir apoyo de “los rusos”, por ejemplo, responde que se ha convertido en Andrés Manuelóvich. El humor es la vacuna perfecta ante los cuestionamientos inevitables de una campaña presidencial. Andrés lo ha entendido en este tercer intento.

 

Desaparecido

Manuel Antonio Sánchez, el estudiante desaparecido de la Prepa 8, mi alma máter, ya apareció, pero eso no obstó para que un grupo de estudiantes tomara la escuela y bloqueara calles por el desaparecido. Nos faltan 44, dijeron.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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