Alberto Chiu
Alberto Chiu

Ayer estuvo de visita en Zacatecas el secretario de Trabajo y Previsión Social del país, Roberto Campa Cifrián, y en el marco de una Feria del Empleo con la presencia del gobernador Alejandro Tello, anunció que a nuestra entidad llegará una inversión de 45 millones de pesos para el fomento al empleo, y presumió también que estamos entre las siete entidades con mejores resultados en la evaluación que mide los trabajos que hay en el país.

Habría que decir que, aunque es un buen anuncio, la cifra de inversión para fomentar la generación de plazas laborales no es muy grande; y que lamentablemente, como dan testimonio muchos zacatecanos que han acudido a las distintas ferias del empleo convocadas por los gobiernos federal o estatal, muchos de los trabajos ofertados son apenas de operarios en plantas maquiladoras, o como dependientes en comercios, etcétera. Empleos con sueldos mínimos, las muy justas prestaciones de ley y párele de contar.

A sabiendas de que cada año Zacatecas pierde miles y miles de personas debido al complejo fenómeno de la migración, e incluso debido al temor por la inseguridad, la verdad es que seguimos presentando un déficit en cuanto a la generación de plazas laborales que llenen las expectativas de quienes se quedan aquí, y que a final de cuentas obtienen trabajos de subsistencia pero que muy difícilmente les generarán riqueza y mayor bienestar.

De ahí que, como lo han consignado también los expertos en la materia, una gran cantidad de personas deciden, ante las pobres condiciones laborales que obtienen, dedicarse a una segunda o incluso una tercera actividad económica, pero casi siempre éstas fuera de la regularidad; es decir, que muchos de quienes tienen esos empleos mal pagados “completan” su ingreso mediante actividades informales en las que, obviamente, no pagan impuestos y tampoco generan recursos que vayan a parar al erario en la forma de contribuciones.

El discurso de la generación de empleos, lo sabemos, es utilizado siempre por los gobiernos para presumir avances en materia de desarrollo económico y social; y cuando hay temporadas electorales, se convierte también en uno de los puntos clave de promesa de los candidatos, quienes aseguran –casi con la mano en La Biblia– que serán “los presidentes/gobernadores del empleo”, y que si obtienen el triunfo en una elección habrá trabajo bien pagado para todos. Lejos de la realidad han quedado muchas de esas promesas.

Y ni hablar de los empleos que muchos jóvenes recién egresados del nivel licenciatura buscan y exigen, pues son muchos menos y tampoco parecen estar bien pagados en el estado, razón por la cual una muy buena parte de esa fuerza laboral con nivel profesional decide también migrar, aunque en este caso a otros estados del país, donde existen esas plazas para profesionistas, por las que pueden competir abiertamente en base a conocimientos y habilidades, con todo y que tal vez les falte la experiencia.

Así nos encontramos con una buena cantidad de egresados de licenciatura que forman incluso comunidades de zacatecanos en Nuevo León, en Jalisco, en la CDMX, o incluso en el vecino Aguascalientes, y que comparten exactamente la misma característica: aquí no encontraron chamba, y allá pudieron por lo menos pelear y conseguir una en aquello para lo que se prepararon.

Cabe reconocer que están también, dentro de las acciones del gobierno, los apoyos que se dan a emprendedores para propiciar el autoempleo, pero al mismo tiempo se evidencia que en este rubro hay mucho trabajo por hacer no sólo para entregarles recursos frescos, sino para preparar a los emprendedores y convertirlos en empresarios, pues la tasa de abandono de los proyectos que muchos inician es a la vez muy alta.

Vamos, pues, que en materia de empleo está bien que se diga que han crecido (en número); pero ojalá también se trabaje, pronto, en la calidad de los empleos generados, en el fomento a las competencias, y en la atracción de otras empresas que requieran también fuerza laboral profesional…


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