Manuel J. Jáuregui
Manuel J. Jáuregui

En la lucha libre (lo único creíble en México) hay “rudos” y hay “técnicos”: los rudos son los que hacen chapuza, los que traen la ficha escondida y se esperan a que se voltee el réferi para picarle los ojos al rival, y los técnicos, son los que se apegan a las reglas a pie juntillas, los que no “rayan” ni hacen trampas.

En la política mexicana es algo diferente: en ella los “técnicos” son los rudos.

Apenas inicia la contienda electoral y ya tenemos el primer incidente sobre el cuadrilátero, la primera picada de ojos con el árbitro volteando para el otro lado.

La campaña de Pepe Meade ya arrancó divulgando spots televisivos con la imagen del candidato del PRI.

Ello, cuando en teoría, los criterios del INE señalan que un candidato no puede emplear su imagen –en esta etapa– a menos que sea como parte de la contienda INTERNA en busca de la nominación.

Como ustedes saben, Pepe Meade es candidato único, al igual que AMLO de MORENA.

En los spots de AMLO no sale su imagen, en los spots de Meade claramente sí.

¿Qué pasa entonces?

Que para rompe y rasga, al PRI le importa un bledo cuáles son las reglas pues sabe que el árbitro no le llamará la atención o bien porque ya tiene contemplado cuál será el castigo (probablemente una multa económica) y está dispuesto a pagar los costos disputando el castigo toda la campaña, pues lo que le importa finalmente es “ganar a como dé lugar”.

De acuerdo a encuestas recientes, el candidato del PRI no va en primer lugar: de acuerdo a unos va empatado en un segundo lugar, y según otros sondeos va en un cerrado TERCER LUGAR.

El imperativo de hacerlo crecer, obviamente, supera cualquier otra consideración para el PRI, incluyendo las reglas pactadas con la “autoridad electoral” bastante chimuela si no es que totalmente dócil –recuerden el caso Coahuila, orquestado a la perfección desde el principio para favorecer al PRI–, pues para el tricolor lo importante no es competir, sino ganar por cualquier medio.

Según esto, la Oposición va a IMPUGNAR los spots de Pepe Meade, así que de arranque ya tenemos una elección presidencial contenciosa en la que el PRI es acusado de VIOLAR LAS REGLAS.

Lo cual seguramente no sorprende para nada a la afición, pues en este escenario si los “técnicos” (Meade, el tecnócrata) son RUDOS, ¿los rudos qué serán?

Por lo pronto, son los que como Emilio Gamboa, el ajonjolí de todos los males en México, empujan una nueva Ley de Seguridad que convierte al Ejército en la Policía personal del Presidente, dotado de muchos atributos que son evidentemente inconstitucionales, pues violan las garantías individuales.

No escapa a nadie la enorme y risible paradoja que sea el PRI el que promueva leyes, pues en general es el primero y más descarado actor en nuestro escenario político que las ignora.

Tal como lo demuestra el spot televisivo de Pepe Meade, por más que formulen muéganos retóricos para justificar lo injustificable, que es el desapego a los lineamientos del INE que tienen como propósito primordial que la contienda electoral del 2018 sea PAREJA, equitativa y ordenada.

¡Acaba de arrancar y ya no lo es!

Indica esto que, de aquí a finales de junio del 2018, presenciaremos una buena cantidad de chapuzas de este tipo.

Ahora bien, pueden estar seguros que si el INE se hace de la vista gorda, o se pone la camisa de las mangas anchas, los demás partidos no se quedarán con los brazos cruzados, y si el PRI hace chapuza LA HARÁN TODOS, TODITOS.

Ello implica que la contienda estará manchada desde el proceso mismo, ya ni para qué mencionar el posible resultado.

Éste el que finalmente acabaremos, una vez más, con un Presidente sin autoridad moral emanado de un proceso electoral viciado y con un mandato popular bastante minoritario, con un 30 por ciento o incluso menos.

Justo lo que México NO NECESITA para enfrentar las amenazas inminentes externas e internas.

Arrancamos, pues, bajo los peores augurios.


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