FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

CUENTOS DE NAVIDAD (2) – Once upon a time… again.

 

SEGUNDO ACTO (El Rey pasea meditabundo en palacio).

ESCENA III

 

-Duque de Tarabilla: ¡Oh rey de reyes! ¡Oh luz de luces! ¡Oh altísimo soberano de estas tierras! ¿Qué os acontece jefecito? ¿Le mando traer a los bufones? ¿Quiere que le cante unos villancicos? Bueno, pues qué chingaos tiene ¿eh?

-Rey: ¿Me hablabas? Sorry, pero ando preocupado por un terrible sueño que tuve. Nomás de acordarme, me entra un miedo terrible.

-Duque de Tarabilla: Platicadme alteza, recuerde que estudie un semestre Psicología, es posible que pueda ayudarle. Platíqueme su sueño alteza. Ponga lo suyo en ese sofá y escupa lo que le preocupa.

-Rey: Está cabrón esclavo, pero deja te platico. Hace dos noches no podía dormir, así que me metí al cuarto del tesoro a contar billetes de a mil. Ahí como que me agarró el sueño y se me apareció un fantasma. Me dijo que mi vida es un desmadre, que no sirvo para nada, que soy un mentiroso, egocéntrico y neoliberal hijo de Cartens. La neta no supe que contestarle a ese fantasma hijo de AMLO. Y luego, con una voz tétrica me dijo: “Méndigo, mañana te van a visitar tres fantasmas que te van a enseñar cómo ser menos desgraciado, o cambias o cambias”.

-Duque de Tarabilla: No mame majestad, ese es el Cuento de Navidad de Charles Dickens. Para que anda leyendo algo que no entiende, usted sólo debe ler (como Nuño) puro “Libro Vaquero”, jajajaja.

-Rey: ¿Te estás burlando de mí hijo de Chespirito? Te voy a mandar al calabozo quince días a puro frutsi. ¡Guardias!.

-Duque de Tarabilla: No se acelere excelencia, era un chiste estudiantil. Perdóneme patroncito, que aflores su espíritu navideño. Qué interesante historia. Sígale, sígale.

-Rey. Bueno, pero me sales con otra babosada y te irá muy mal. Decía que el fantasma me dijo cosas feas. Así que me subí a mis aposentos y ahí estaba esperándome un fantasma. Era el fantasma de las navidades….

-Duque de Tarabilla: Sí, de las navidades pasadas.

-Rey: ¿Puedes dejar de interrumpirme? ¿Cuáles navidades pasadas? No, me dijo que era el fantasma de las navidades revolucionarias. Sí, de la época en que me echaba mis rollos en la plaza pública, en contra del gobierno del viejo dictador. De la época en que el nacionalismo revolucionario corría por mis venas, de la época en que mi familia era tan pobre que solo tenía 500 hectáreas de excelentes tierras. ¡Ah, corría por el campo con los hijos de la plebe! Jugábamos a la roña, a las cebollitas, a la rueda de San Miguel. Qué bonitos tiempos aquellos. Me acuerdo de Lupita, una rancherita bonita que como me gustaba. Esos fueron buenos tiempos.

-Duque de Tarabilla: ¿Y luego? ¿Le dio sus llegues a la rancherita?

-Rey: ¡Méndigo vulgar y prosaico! Claro que no, mi familia jamás hubiera aceptado que emparentara con la prole. Me casaron con una distinguida dama de sociedad, la que hoy es mi reina. Ya sabes, matrimonios arreglados. Pero viví momentos felices. Me afilié al Partido Revolucionario del Imperio y empecé mi carrera política que me ha llevado a niveles importantes. Siempre luchando por los que menos tienen y……

-Duque de Tarabilla: Bájele, bájele majestad. Y luego que pasó, ¿llegaron los otros fantasmas?

-Rey: Sí, y aquí viene lo gacho. (Continuará)

“LA CORRUPCIÓN SOMOS….NEL, SON ELLOS”

 


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