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México.- Tres de cada 10 universitarios saben de alguien a quien le han ofrecido droga dentro de su campus, y a dos de cada 10 le han ofrecido directamente los estupefacientes, de acuerdo con la encuesta Las Mejores Universidades 2017, elaborada por Grupo REFORMA.

Gerardo Flores Castañón, estudiante de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), confirma que en algunos espacios del campus la venta de drogas es evidente.

«No es un secreto saber que en Las Islas -el área de jardines en el campus central de Ciudad Universitaria- pasa gente externa a la universidad o supuestos estudiantes que vemos ofreciendo panqué de marihuana o algo más en plena luz del día», aseveró.

De acuerdo con Alfredo Nateras, quien es investigador en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), los narcomenudistas encuentran en las instituciones de educación superior no sólo un mercado de potenciales clientes, sino también de posibles vendedores.

«Ahora las universidades son los espacios donde están los consumidores más viables.

Los consumidores ya no sólo están en los antros, fiestas o lugares clandestinos», señaló.

«Estamos encontrando en las universidades, por ejemplo en la UAM, que algunos alumnos son dealers, y esta red de narcomenudistas entró ya en las universidades desde hace rato».

Para contrarrestar este fenómeno, el sociólogo aconsejó ubicar la distribución de narcóticos como un problema de salud pública, antes que criminalizar tanto a los consumidores como a los vendedores.

«Es importante, también, trabajar con programas de reducción de daños y riesgos, es decir, hacerles ver que su decisión de consumir les puede traer consecuencias de impacto social y colectivo», apunta el investigador en entrevista.

En este sentido, el universitario Flores Castañón señala que es derecho de los estudiantes contar con un ambiente seguro, por lo que el problema debe atenderse.

«(La venta de drogas) siempre trae consecuencias como asaltos, robos, acoso sexual, entre otras cosas.

«Para quienes estudiamos ahí, la UNAM es nuestra segunda casa, y nadie quiere sentirse inseguro en su casa», lamenta el estudiante.

En tanto, Alan García Fernández, quien es alumno de la Escuela Superior de Economía del Instituto Politécnico Nacional (IPN), afirma que la distribución de drogas en el plantel inevitablemente termina violentando el buen funcionamiento de la vida académica.

«El ocupar de manera frecuente espacios -que son de toda la comunidad- para el consumo de drogas y alcohol implica un proceso de exclusión de esos espacios para la comunidad y en algunos momentos, de descontrolarse su ingesta», alerta.

«Puede ocasionar eventos violentos que nos afectan a todas y todos».


Nuestros lectores comentan

  1. Vicente Loera Mier

    Como les va hacer mas imposibe pasar sus drogas haca a Los Estados Unidos se las hiran a ofrecer mas baratas o a credito o tal vez les den gratis una probada .