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Monterrey.- ¿Qué pasaría si un día miles de mujeres alrededor del mundo dejaran de ir a trabajar y de cuidar el hogar?

Comercios, oficinas, fábricas, hospitales y restaurantes vacíos. En la casa, la cama y la comida sin hacer, los pisos sin fregar y la ropa arrugada.

Desde Australia hasta Bolivia, más de 30 países, incluido México, participarán este miércoles 8 de marzo en el Paro Internacional de Mujeres para exigir reconocimiento e igualdad en el ámbito laboral y en el trabajo doméstico.

Bajo el lema «La sororidad es nuestra fuerza» se planea un cese a todas las actividades productivas posibles para denunciar desigualdades como la brecha salarial, la discriminación en el empleo y el trabajo doméstico no remunerado.

«Las mujeres aportamos muchísimo al hacer la comida, ocuparnos de la ropa, el cuidado de los hijos y la pareja, toda la labor que implica el cuidado de una casa, que si uno hiciera esa contratación por esos servicios, saldría un dineral», dice Silvia Solís, antropóloga social e historiadora.

De acuerdo con el INEGI, en 2014 cada mujer generó 47 mil 400 pesos netos anuales por su trabajo en labores domésticas y de cuidados no remunerados.

De acuerdo a Solís, integrante de la organización feminista Equidad de Género: Ciudadanía, Trabajo y Familia, lo que se busca es garantizar la autonomía económica de las mujeres a través de una legislación que retribuya el trabajo doméstico.

«Las mujeres no tienen ingresos porque se dedican tiempo completo a cuidar la casa y familia, y están a expensas de lo que les da el marido», dice.

Las mexicanas destinan el 65 por ciento de su trabajo total a labores domésticas y de cuidado, y 32.3 por ciento a actividades donde reciben ingresos monetarios según el INEGI.

En contraste, los hombres dedican 73.9 de su tiempo a trabajos remunerados y 22.8 por ciento a labores domésticas.

El paro internacional nació como una acción conjunta en redes sociales a raíz de la huelga de mujeres polacas para detener los planes de criminalizar el aborto en octubre del 2016.

Sandra Muñoz Jaime, una de las organizadoras del paro en México, asegura que esperan movilizaciones en 19 estados contra la violencia hacia ellas, no sólo económica, sino también social, política, emocional, física y sexual.

«Vemos el 8 de marzo como un banderazo no sólo relacionado a la mujer trabajadora, sino de la unión que hemos logrado establecer entre todas las mujeres», comenta.


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