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60706125Bruselas.- Considerado el mejor parque de la región Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo), Pairi Daiza rompe con el concepto tradicional de zoológico al mantener los animales en ambientes muy parecidos a sus hábitats naturales.

Este zoológico ubicado en la provincia belga de Hainaut, a 60 kilómetros de Bruselas, los animales están repartidos de acuerdo con la región del mundo de donde son originarios y el visitante viaja de una a otra gracias a una escenografía estudiada en detalles.

Los visitantes pueden ver tigres blancos que duermen a la sombra de un templo budista; monos que se pasean en medio de esculturas hindúes, ubicadas al lado de una plantación de arroz; jirafas que se alimentan de un árbol sobre un mirador keniano o flamingos rosados que muestran su curioso “ballet” en un pantano tropical.

“Todo es auténtico”, aseguró a Notimex la encargada de prensa de Pairi Daiza, Aleksandra Vidanovski.

“La idea es mostrar las maravillas de diferentes partes del mundo, tornarlas accesibles incluso a las personas que no tienen la oportunidad de viajar al otro lado del mundo. Por eso es muy importante que todo sea fiel al original”, señaló.

En el parque abundan las esculturas, incluso en los baños, que podrían confundirse con salas de los mejores museos étnicos.

Completan el escenario piedras semipreciosas, plantas exóticas, casas típicas, jardines tradicionales y templos, todo traído directamente de sus países de origen, donde han sido producidos por artesanos locales.

Para construir el templo donde viven los dos tigres blancos se trajeron de Indonesia piedras esculpidas por artesanos del país. Los palafitos bajo los cuales viven las nutrias formaban parte de un viejo poblado de Togo desmantelado y reconstruido en el parque.

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El concepto se aplica incluso a los 16 puestos de alimentación y restaurantes del parque.

En el “continente asiático”, un restaurante japonés sirve sushi preparado bajo el comando de un chef nipón; en el “gran norte”, el restaurante L’Izba propone especialidades rusas y ucranianas; el “Bon Foufou” ofrece platos típicos africanos en la región dedicada a este continente.

Para el parque es importante la cercanía entre visitantes y animales, por lo que sólo son separados, en su mayoría, por barreras naturales, como lagos o fosas.

Para los peligrosos, como leones o tigres, que exigen mayor precaución, se da preferencia a vidrios blindados o sistemas eléctricos poco perceptibles.

Los animales pequeños se pasean entre las piernas de los visitantes. Los únicos enjaulados son algunas especies de pájaros y animales acuáticos.

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“Claro que la inversión es mucho mayor que si se usaran jaulas y vallas tradicionales. Pero es una opción. Si hemos apostado en la autenticidad, hay que ir hasta el fin”, apuntó Vidanovski.

Para comprender el ideal que motiva el proyecto, basta entender el origen del nombre del parque: Pairi Daiza, que en persa significa “jardín cercado”, es la expresión más antigua conocida para definir el paraíso.

Pero, antes de todo, es el sueño de su fundador, Eric Domb, un abogado belga, de 55 años, que aprendió con una madre historiadora del arte y egiptóloga a admirar la diversidad cultural y las diferencias del mundo.

Pero fue la pasión por los jardines heredada de su padre cirujano que le convenció a Domb, a los 32 años, a adquirir el lugar de 55 hectáreas, donde, en aquel 1993, yacían únicamente las ruinas de un monasterio cisterciense y algunos árboles centenarios.

“Domb estaba convencido de que se podría transformar el lugar en un jardín magnífico. El parque abrió en 1994 sólo con un vívero de pájaros. Se llamaba entonces Parc Paradisio y acumuló pérdidas en los primeros cinco años”, explicó Vidanovski.

Sin embargo, Domb insistió en el sueño y el proyecto fue evolucionando al ritmo de sus viajes internacionales, que le alimentaban en ideas.

El parque ganó su nombre actual en 2010, dos años antes de la inauguración del sector africano, que marcaría su apogeo con la llegada de los grandes mamíferos. “Son los preferidos del público, el león, el elefante, la jirafa”, explicó Vidanovski.

La vocera admitió que Pairi Daiza es un proyecto que aún no ha concluido.

“Todos los años hay novedades. Sólo este año fueron nueve nuevas atracciones. Pero sólo acogemos nuevos animales con la condición de poder ofrecer suficiente espacio y un hábitat adecuado”, afirma.

Actualmente, están en construcción dos grandes volcanes en el “territorio africano” para acoger a los primeros gorilas y hay planes de traer osos polares a la región del “gran norte”, “siempre que podamos crear un espacio ideal para ellos”, precisó Vidanovski.

Hoy, 22 años después de su creación, el éxito de Pairi Daiza es innegable: 1.8 millones de personas visitaron el parque en 2015, cuando el volumen de negocios llegó a 18.5 millones de euros (unos 20.5 millones de dólares).


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