Alberto Chiu| ntrzacatecas.com
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No hace muchos años, un gobernante estatal dio a entender a un reportero –con el ceño fruncido y en tono molesto– que no insistiera más en el tema de los subejercicios de su gobierno, pues por principio de cuentas no había y, además, “los recursos son para gastarse, no para ahorrarse”.

Por eso, ahora que se conoce que durante el ejercicio 2012 se dejaron de ejercer más de 28 millones de pesos del presupuesto de la Secretaría de Seguridad Pública –es decir, casi una cuarta parte de lo que se le había asignado–, surge nuevamente la interrogante: ¿por qué no se usaron?

Y, en todo caso, si se gastaron después, ¿qué fue lo que motivó a no utilizarlos en el momento?

El manejo de los recursos públicos en cualquier administración –sea federal, estatal o municipal– sigue siendo en nuestros días uno de los grandes temas que quedan, lamentablemente, fuera del foco de observación de los ciudadanos.

Pocos en realidad (proporcionalmente hablando) son los zacatecanos que saben más o menos cómo es que llegan los recursos a nuestro estado luego de haber sido recaudados, cómo se asignan, cómo se distribuyen y, finalmente, cómo se erogan.

Los esfuerzos por alcanzar la transparencia en el manejo del dinero de las arcas siguen un camino tortuoso, y aunque muchas veces estén los datos disponibles en Internet, por ejemplo, no cualquiera los puede interpretar.

Sin embargo, a pesar de que no cualquiera interpreta los datos, lo que sí es perceptible por la ciudadanía es quizá que no se gasta lo suficiente en lo necesario y se despilfarra en lo accesorio o innecesario.

Y el malestar sobre esa “opacidad” se ve aumentado cuando se trata de los recursos destinados a la lucha contra la marginación, contra la ignorancia y, por supuesto, contra la inseguridad.

Los documentos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) son lapidarios al señalar que la principal causa de ese subejercicio fue la “inadecuada planeación y necesidades de reprogramación por parte del estado”.

Esas causas, sin duda, atañen directamente a la estructura gubernamental dedicada a la planeación, al área de finanzas y al área de seguridad pública.

Vaya, tener un gobierno que no planea adecuadamente cómo utilizará los muchos o pocos recursos que tiene es tan doloroso como una patada de mula en el estómago, pues casi equivale a condenar las necesidades más apremiantes a la falta de atención oportuna.

Genera en la ciudadanía una especie de sentimiento de rechazo por parte de la autoridad, pues no ven que sus carencias sean tomadas en cuenta por “los de arriba” y, por el contrario, sienten que esa cúpula es capaz de absorber todo ese dinero.

Ahí, justamente, reside esa otra parte de percepción del “divorcio” entre gobierno y sociedad, que ni a través del discurso ni de los fútiles eventos de entrega de apoyos raquíticos logra superarse.

¿Y cuándo acabará ese divorcio? No sólo cuando los gobernantes tengan más contacto físico con la gente, algo a lo que hasta parecen rehuir, sino cuando también la gente pueda saber, puntualmente, que sus recursos (que son suyos) se aplican en su beneficio.


Nuestros lectores comentan

  1. José Luis Castillejo

    Apreciable Alberto Chiu, es lamentable que a casi a un paso de que termine este Gobierno Cuartelero, esté sucediendo ésto, finalmente el presupuesto de Egresos cuando se emite, se publica en el Diario Oficial y a partir de ahi, se convierte en una Ley, por lo tanto tener sub ejercicios o sobre ejercicios, es estar en contra de la Ley. Finalmente eso demuestra que la gente que dirige nuestro estado no es capaz, yo soy un ciudadano comun que nada tiene que ver con la función pública. Muchas gracias por brindarnos este espacio.