Enrique Laviada | ntrzacatecas.com
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La interrogante responde a los anuncios gubernamentales sobre la obra pública de nuestro estado, un tanto influenciados por la desconfianza o por la incredulidad como respuesta automática al anuncio oficialista.

Si todos viéramos o la gente fuese parte de los beneficios de las obras que el actual gobierno presume, nadie tendría por qué dudarlo o poner signos de interrogación a los boletines que salen de la oficina (cualquier cosa que eso signifique) de comunicación social y sus distintas sucursales.

Pero por eso… (¿?).

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Al gobernador Miguel Alonso no le conviene, afirman los opinatodólogos, salir en tales condiciones al quite para justificar a su “equipo” o explicar al aire sus proyectos o defender sus designios o explicar su ubicación personal en ciertas áreas o atenuar el impacto social de las medidas económicas recomendadas para garantizar el mejor desempeño de la función pública.

Sin embargo, la esencia de la pedantería y el (re)sentimiento social, o de todo lo perdido entre maniobras burocráticas y recursos públicos, falla como todo falla y, sin tener motivos para asumir las consecuencias, no aparece.

Pero lo hace.

Quizá la explicación de semejante desamparo del Ejecutivo se remita o reduzca a la cobardía circular del final de sexenio (típico) corregida y aumentada por las circunstancias.

Pero lo sabe.

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Lo cierto es que un tal Mario Rodríguez, a la sazón secretario de Infraestructura, no se acongoja con la presión de los medios y evade su obligación de informar.

Total, ¿para qué?

A Rodríguez (y a su amigo imaginario) no les importa el costo que para el mandatario tiene la desinformación como forma de escapismo burocrático.

Pero lo distingue.

………..

Desde que el gobernador Alonso se vio obligado a aclarar que los recursos millonarios destinados a la celebración del centenario de la Batalla de Zacatecas no serían exclusivamente referidos a espectáculos, presentaciones artísticas, festejos y más festejos, sino también a obras de alto impacto social, desde entonces nada se sabe del asunto.

Y es mucho dinero como para olvidarlo.

Pero a Rodríguez (y a su amigo imaginario) les importa un bledo que el gobernador sufra cuestionamientos y sea blanco de insistentes y cada vez más dolorosas críticas.

No importa tanto.

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Si es verdad que del presupuesto federal recibido para los festejos del centenario una parte importante, algo así como 300 millones de pesos, sería destinada a la obra pública de beneficio social inmediato y tangible, parece imprescindible que el gobierno informe las particularidades de la inversión mencionada, y no lo hace.

A menos que sea mentira.

Y Rodríguez (aconsejado por su amigo imaginario) evade informar impunemente y cuenta para el efecto con alguna clase de protección o amparo del poder, y le basta y sobra como para no informar, no responder, no dar la cara.

Pero a cada rato.

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Acertijo

Piensan que es posible aguantar el vacío.


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